Gustavo lo intentó

A. González VIGO

DEPORTES

Lo intentó el argentino. Pretendía reaparecer en un día grande. Tocó Soria. Y tocó llorar. Gustavo López demostró, eso sí, que su forma física está en la buena senda de la recuperación. Pero lo de ayer frente al Numancia fue un quiero y no puedo colectivo. La peor cara del conjunto vigués se desparramó sobre el gélido césped soriano para algarabía de una grada que se va acostrumbrando año tras año a las gestas con acuse de recibo en la Primera División. Gustavo trató de profundizar, peleó en el campo como siempre acostumbra a hacer y quebró bien a sus defensores casi con su velocidad punta. El bravo delantero no brilló a gran altura, pero saltando al césped directamente desde la puerta de la enfermería, al menos demostró la pasión que suele aplicarle a todas sus intervenciones. Tampoco el Jandro de ayer repartió los balones que lo hicieron brillar a gran altura en alguno de sus últimos partidos. Y vaya si se echaron en falta las conexiones por la banda que Gustavo López acostumbra a rematar con un servicio a pie de gol o con alguna genialidad entre los tres palos. No era el día para las genialidades, eso estuvo meridianamente claro. Pero al menos el argentino puso frente al Numancia, y en medio del caos, un halo de esperanza. Si el resto de los lesionados que el domingo pueden reaparecer en Balaídos delante del Espanyol están en el mismo tono físico de López, el juego del Celta todavía puede remontar. Ayer se echaron en falta a los de siempre. No estaba Mostovoi, ni Vagner, y Luccin se quedó en Vigo, junto a otros titulares a los que Lotina decidió dar descanso. Gustavo López demostró al menos que ya está disponible. Pero la imagen del equipo eclipsó el trabajo del argentino, como se oscureció ayer el juego de un Celta que viene mostrando su cara más gris en las últimas confrontaciones.