Mensajes de mal rollo

Toni Silva FERROL

DEPORTES

CESAR TOIMIL / JOSE PARDO

La afición racinguista respondió con silbidos a la pancarta de los Riazor Blues en la que calificaban a Ferrol de barrio

06 nov 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Los Riazor Blues y los aficionados más radicales del Racing no se cartean. Pero se comunican. Vaya que se si se transmiten opiniones. Pero los malos rollos acostumbran a transmitirse con letras de cuerpo 2.500 como mínimo. Ayer los deportivistas reunidos en la esquina entre fondo norte y preferencia de A Malata llevaron su respuesta escrita a las incitaciones de los últimos días. Mostraron al aire ferrolano su pancarta con un mensaje idóneo para no hacer amigos. «Ferrol: el barrio más pobre de A Coruña». Y el alcalde departamental en el palco. Xaime Bello pareció tomárselo con sorna. Los barrios no tienen ayuntamientos. Pero el resto de conciudadanos citados en el aforo racinguista protestó ante tamaña aberración geográfico-independentista. Pero la pancarta, más que una provocación (que sí lo era), llegaba como respuesta a lindezas similares firmadas unos días antes en el lienzo de las paredes de A Malata. Allí quedó constancia de que los coruñeses no serían bien recibidos, se deseó la destrucción de la Torre de Hércules y apuntaron que «el día 5 no estará la Pita de María». Es el mecanismo más común para pinchar al prójimo: retorcer y caricaturizar los rasgos de identidad de un pueblo. Pero las descalificaciones no son exclusiva de jóvenes o extremistas. Más de un padre de familia dirigió su dedo corazón a la masa deportivista, que devolvía el cariñoso mensaje. Fue necesaria una leve carga policial. Los niños del Racing intentaron ser más pragmáticos. La suya fue una lucha logística: se situaron detrás del banquillo de Irureta y le increparon, intentando obstaculizar las consignas hacia sus jugadores. Hubo más víctimas del mal rollo. Antes de iniciarse el partido y, mientras el Dépor no salía a calentar, algunos racinguistas la tomaron con los periodistas de la autonómica, a los que tachaban de «pensar desde el Deportivo».