El Dépor impone la lógica del gol

El conjunto blanquiazul se llevó un derbi gallego jugado al esprint El Racing llegó a dominar el partido y sólo cedió tras la expulsión de Rambier.


ferrol

El peso de la lógica decantó un derbi intenso, abierto y jugado al esprint. Al final, ganó el campeón al aspirante, el grande al chico y el rico al modesto, como sucede casi siempre. Sin demasiadas diferencias, sólo la expulsión de Rambier desniveló el partido. Hasta entonces, el Racing jugó mejor al balón, con mayor y mejor dominio de la pelota, y el Deportivo le superó al fútbol, con más pegada en jugadas clave, como distinguiría José Antonio Camacho.A la velocidad de derbi salió el Racing. Apoyado en sus jugadores de más talento y espoleado por el hambre de minutos de los tres suplentes deun equipo que, como el Dépor, también rotó: Rambier, Razic y Pablo. Con o sin un gigante delante como el conjunto blanquiazul, Luis César situó la defensa, innegociable, en el círculo central. Sus jugadores, hasta se permitieron tocar más que de costumbre ante un grande que, por momentos, lo fiaba casi todo al balón en largo hacia Luque y Tristán, saltándose a Duscher, Acuña y al resto del centro del campo. Con pereza, quizá, para cocinar jugadas y fiándolo todo a los pases rápidos, que morían a la misma velocidad a la que corría el partido, con el viento en las velas ferrolanas.Cuéllar era el condimento de todas las salsas verdes, liberado de los sicarios que le acechan en Segunda División. Escondido, el Dépor saludó al primer cuarto de hora, cuando Luque aprovechó un error de la defensa local para permitir a Tristán intentar sorprender al adelantado Bello Amigo.Claro que el grande, aunque se vista de suplentes, grande se queda. Al rato, Scaloni pasó en largo, Luque la dejó al segundo palo y Tristán marcó, apretó el puño y rumió una pequeña venganza personal al adelantar al Dépor. Y es que Luis César suele decir que la puntería se compra y el juego se entrena. Algo de lo segundo hubo a la media hora, pero sobre todo picardía de Pablo para sacar rápido una falta que David centró y Cuéllar cabeceó para empatar.El descanso afianzó al Racing en sus convicciones y encendió al Dépor. Cuéllar siguió en su papel protagonista al aprovechar un rechace de Juanmi para adelantar al Racing.El partido ya avanzaba desbocado, ahora que el cuadro coruñés se parecía más a sí mismo. Avisó Luque un par de veces, centró a la tercera y marcó Tristán. El gol del empate redujo las urgencias del Dépor y retrasó la entrada de Makaay, quien esperaba el cambio y se enfundó la sudadera.El desenfrenado cuerpo a cuerpo lo descafeinó la expulsión de Rambier. El Dépor se permitió jugar con sus tres delanteros y el Racing retiró un punta. Sólo así se rompió el equilibrio para que los delanteros del Dépor cocinasen la puntilla, otra vez al contragolpe, pero esta vez con Makaay de asistente y Luque de ejecutor.Fue entonces cuando el Racing, racional hasta entonces, apeló a la heroica. Tiró del fondo de su banquillo con Yasunaga. Y de oriente se trajo un gol de oro para tomar oxígeno en inferioridad. El aire le llegó hasta que un enorme zapatazo de Luque desde más de 25 metros cerró un derbi enorme, un duelo por todo lo alto, sin concesiones.

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