Antes de llegar al Dépor jugó en Santander a las órdenes de Irureta. Probó fortuna en Japón y Croacia, pero ha vuelto a su casa de Oleiros. Ahora intenta encontrar equipo
13 oct 2002 . Actualizado a las 07:00 h.¿Lo recuerdan? Es todo un trotamundos del fútbol. Dimitri Radchenko se forjó en el mítico Spartak de Moscú de principios de los noventa. Antes de que Toschack lo trajese al Deportivo, brilló en el Santander a las órdenes de un tal Irureta. Más tarde deambularía por Compostela, Vallecas, Mérida..., para recalar en Japón. La temporada pasada lo recuperó el Hajduk Split con un proyecto de Liga de Campeones, y ahora, con 32 años, ha regresado a su casa de Oleiros para buscar equipo. «Para mí es un orgullo haber jugado en un equipo tan grande como el Dépor», afirma. Tiene también un grato recuerdo de Irureta, un hombre «muy listo y con mucha suerte». -¿A qué se dedica ahora? -Me entreno con el Bergantiños para seguir en buena forma, y estoy buscando equipo. Me gustaría seguir en España porque mi familia está muy adaptada, pero no descarto ofertas de otros países. -¿Estaría dispuesto a jugar en Segunda División? -¿Por qué no? Si la oferta es buena. No me importaría jugar en el Racing, por ejemplo. Ferrol queda cerca, y yo tengo casa en A Coruña desde hace seis años. A Rusia voy sólo en verano para ver a familiares y amigos. -¿Y qué ha sido de su vida desde que le perdimos la pista en España? -Tuve una curiosa experiencia en el Jubilo Iwata japonés, con el que gané la Liga. Cuando estaba allí apareció también Bebeto en otro equipo (ya había jugado con él en el Dépor), pero parece que no le gustaba la comida, o no se adaptaba... No sé, pero duró un mes y medio. En fin, la temporada pasada estuve en el Hadjuk Split. -¿Cómo le fue en Croacia? -Teníamos un proyecto de Liga de Campeones y para mí era interesante volver a ese nivel. Al fin y al cabo, la vida de un futbolista, con suerte, dura sólo ocho o diez años al máximo nivel, y hay que aprovecharlos. Pero no hubo suerte y nos eliminó el Mallorca en la ronda previa. Depués surgieron problemas económicos con mi contrato y lo rescindimos. Pero logré marcar seis goles en los diez partidos que disputé junto a ellos. -¿Qué recuerdos le quedan de aquel Deportivo que usted conoció? -Para mí es un orgullo y una suerte haber jugado en un equipo tan grande como es ahora el Dépor. En mi época empezaba a crecer. Había algunos problemas..., no era lo mismo. Ahora me encanta el equipo. Es muy fuerte económicamente, y eso le permite estar entre los mejores de España. Todo un orgullo para Galicia. Aún mantengo amistad con Elduayen, Donato, Mauro, Fran... -Pero no llegó a brillar usted a la altura de Santander. -Quizá mi etapa aquí no fue tan buena. Me fue bien el primer año, con Toshack. En el segundo, Carlos Alberto Silva decía que estaba muy contento con mi trabajo, pero había muchos extranjeros en el grupo, no podíamos jugar todos y yo no estaba en su lista. -De su paso por el Santander conocerá bien a Irureta. -Sí, es un tipo muy listo y también con mucha suerte. Sabe trabajar. Llegué con él al equipo, que acababa de subir a Primera, y casi nos metimos en la UEFA. Nadie esperaba que hiciésemos cosas tan importantes el primer año. Después nos abandonó para irse al Athletic. -¿Era exigente con usted? -Siempre me pedía que trabajase y corriese más (ríe), pero nos llevábamos bien. Es listo. Como no teníamos estrellas, jugábamos a la contra, conmigo delante y todos los demás detrás. Y gracias a eso conseguimos muchos puntos. Ahora, en el Dépor tiene futbolistas de gran nivel y juega al ataque, buscando el control del partido con posesión de balón. Utiliza lo que tiene de una manera distinta.