Nada más llegar al Dépor, Irureta pensaba que Valerón no tenía mucho futuro
20 sep 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Juan Carlos Valerón pasa por ser el faro ofensivo del actual Dépor, ese factor desequilibrante que hace añicos todos los entramados defensivos y ese futbolista que convierte en pichichi al delantero que tiene la fortuna de acompañarle. Pero no siempre fueron así las cosas. Procedente del Atlético de Madrid, llegó al Deportivo tras el descenso colchonero y vivió por dentro el lado más oscuro del fútbol. Este espigado saco de huesos no despertaba buenas sensaciones en Javier Irureta. De hecho, el técnico pensaba que el fútbol de élite había acabado para el canario: «Llegaba con problemas de pubis y pensé que su dolencia iría a peor, tanto en lo físico como en lo anímico». Hoy, Valerón no es precisamente una bestia, pero su fragilidad no le disminuye su repertorio futbolístico. En cuanto a lo anímico, la sonrisa del Flaco lo dice todo, a pesar de ese halo de tristura que parece acompañarle, el encuentro con Manuel Pablo y la buena química existente en el grupo deportivista han hecho que se sienta casi como en su Arguineguín natal. Desde su llegada al Deportivo en la campaña 2000/2001, el jugador no ha hecho más que crecer. Valerón ya era un jugador de élite. Jugó una Eurocopa, aunque luego fuera uno de los cabezas de turco del mal resultado del equipo de Camacho. Pero nunca alcanzó un nivel que le colocara en el reino de lo que se ha dado en denominar crack . Hoy, las cosas han cambiado. «Si los pases de Valerón los hubiera dado Zidane, en Madrid nos estarían repitiendo todo el día las imágenes». Esta frase corre en todos los corrillos de A Coruña. ¿Es Valerón mejor que Zidane? El currículum de cada cual daría una respuesta demoledora favorable al francés, pero nunca reflejaría el extraordinario momento por el que atraviesa el español. En cualquier caso, el sólo hecho de que se suscite el debate explica el valor de lo que está haciendo este atípico futbolista al que Jabo estuvo a punto de dar la extremaunción. Pero fue precisamente Irureta el que podrá apuntarse el tanto. Ha convertido un futbolista de peluche, con toque, pero inseguro y sin punch, en una bomba atómica sobre el césped, capaz de explotar en las mismísimas narices del Bayern. ¿Alguien duda ahora de dónde debe jugar Valerón? Afortunadamente para el Flaco, Javier Irureta, no.