El Celta entusiasma y gana un partido en el que debió golear

Víctor López VIGO

DEPORTES

M. MORALEJO

Los celestes vencieron por 3-1 al Mallorca y erraron infinidad de ocasiones.

16 sep 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

El Celta jugó al fútbol y entusiasmó a su afición al vencer por 3-1 al Mallorca. El cuadro vigués ha sumado tres victorias en los tres partidos oficiales que ha disputado. El poder de ilusionar entroncaba el juego del equipo vigués con su imagen más valiente de otrora. La vuelta de Catanha hacía que los celestes pudiesen recuperar su más clásico cuarteto ofensivo. Un toque de Mostovoi, un centro de Gustavo y un remate cómodo de Catanha parecían un sinónimo de gol, pero Leo Franco lo evitó. Ambos equipos se temían y tomaban muchas precauciones. No es extraño entonces, que el gol llegase con estrategia. Mostovoi colgó el balón con efecto en una falta y el cabezazo de Catanha se encargó de hacerlo bello. El delantero giró en el aire al mejor estilo en su figura. Marcó y agitó las alas de sus brazos. La «gaviota» volvía a volar. Llevaba desde marzo sin hacerlo y su gesto indicó que era otra vez feliz. Los célticos continuaron por la línea de gustarse a sí mismos y no como les había sucedido en Sevilla o Burgos donde prefirieron ocultarse. Fruto del riesgo llegó el segundo tanto. Jesuli probó a construir una parábola que estaba sólo en su imaginación. El balón subió y bajó en picado. La estirada del portero rival sólo hizo que el gol quedase aún más plástico. El delirio celeste tuvo una pausa en el descanso pero luegocontinuó. Los delanteros locales erraron una y otra vez. La más increíble de las jugadas fue una acción de Vagner, Gustavo, Catanha y que Mostovoi a puerta vacía envío al palo. El lucimiento del buen fútbol no iba acompañado de lo que en lógica debía ser una goleada. El contrario estaba desarticulado y el Celta exhausto para apuntillarlo. Niño puso a su equipo en el partido marcando un gol que hacía renacer los viejos sufrimientos olívicos. Jesuli tranqulizó e hizo justa la victoria de su equipo al marcar el tercero del Celta. El que se pasó fue el árbitro que lo expulsó por celebrar el tanto con el público. En el Camp Nou o el Bernabéu la misma celebración no tendría semejante castigo.