El Dépor arrebata el Teresa Herrera al Cruz Azul en el último minuto
11 ago 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Habría sido muy injusto que el Cruz Azul, que básicamente vino a defenderse, se llevase el Teresa Herrera después de marcar un solo gol, el que fraguó para colmo el rojiblanco Sergi. Pero el fútbol -que sólo lo puso el Dépor- hizo justicia en el minuto 119, después de una tediosa prórroga. Una jugada genial de Djalma, un pase mortal de Romero y Makaay, con la caña preparada, devolvió la justicia al fútbol. Y manda narices que el Cruz Azul meta al final a un tal González para parar los penaltis y en la primera jugada se quede sin ellos. ¡Increíble! Eso sí, lección bien aprendida del Cruz Azul: dos hombres y un destino, Valerón. Uno encima. Otro por si acaso. El Flaco, incómodo, estuvo bien pero sin el brillo de la semifinal. Lección esperemos que bien aprendida del Dépor: contra el Valencia no se pueden desperdiciar las ocasiones que Víctor y Valerón fallaron en el primer tiempo. La verdad es que el Cruz Azul, más disciplinado que Nacional y físicamente más rodado que el Dépor, sacó a relucir algunas carencias de pretemporada de los coruñeses, todas normales por ahora. Unas, físicas. Otras, tácticas; el equipo se desordenó en varios momentos, quizá por precipitación. Lógica es también la falta de precisión, aunque Irureta llegó a desesperarse por la acumulación de errores en el pase. Pero ya se había advertido de que la máquina bien engrasada que se vio contra los uruguayos tenía una lectura engañosa por el escaso empaque del adversario. La verdad es que el Cruz Azul hizo poco o nada por ganar el partido, pero su repliegue puso a prueba la capacidad del Dépor para abrir una zaga cerrada a piedra y lodo con muchos hombres e incontables faltas. Buen ensayo para Supercopa. Pero habrá que afinar la puntería para recibir al campeón de Liga. La jugada más brillante del partido, en la prórroga, fue ese pase magistral de Donato, para Makaay, que sorteó a Pérez en su salida, pero que se quedó con poco ángulo. Prórroga que, por cierto, sobró.