Luque, pendiente de una operación que afecta a seis clubes

Pablo Gómez Cundíns
Pablo Gómez REDACCIÓN

DEPORTES

25 jul 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

El posible fichaje del mallorquinista Albert Luque por el Deportivo va camino de convertirse en el culebrón del verano , aunque Lendoiro desmintió ayer tal incorporación («No hay ningún fichaje nuevo, todo sigue igual»), al tiempo que dijo que las ofertas por Tristán eran «de poca monta y sin importancia». Por su parte, Luque está pendiente de una compleja operación que afecta a seis clubes. En unos tiempos en los que el dinero escasea en el fútbol y en los que el mercado parece estar hibernando a pesar de las altas temperaturas, los clubes de Primera División se ven obligados a realizar verdaderos encajes de bolillos para fichar a un jugador o intentar colocar a algún descarte. Es lo que sucede con el ariete balear. Antes del Mundial, Luque era objeto del deseo de Real Madrid y (en menor medida) Barcelona. Tras la Copa del Mundo, los pretendientes se echaron atrás y el Deportivo inició los contactos, intentando prevenir los efectos de la posible salida de Diego Trsitán. Después de un intenso comienzo, todo se enfrió, momento que aprovechó el Valencia para entrar en la puja, ofreciendo al también delantero Carew, aunque a quien quiere de verdad el Mallorca es el madridista Tote. River inscribe al Turu La madeja se lía cuando el Dépor ofrece el traspaso del Turu Flores. Ni el argentino quiere ir a la isla, ni los baleares ven con buenos ojos su llegada. Ellos prefieren a Fernando. Y el Turu, jugar en River Plate. Los bonaerenses tenían pensado inscribir ayer al ex de Vélez, aunque no disponen de dinero y deben elegir entre reforzar la delantera con el deportivista o la defensa con el tinerfeño Lussenhoff. Pero lo que el Mallorca tiene claro es que venderá a Luque e Ibagaza. El Atlético quiere al argentino siempre y cuando pueda dar salida a Juninho. El Mallorca fichará a Jorge para suplir al Caño , por lo que es probable que en Las Palmas recale alguno de los descartes de Aragonés, como Juan Carlos o Colsa. Es sencillo perderse entre tanto nombre. Los presidentes deben encajar todas las piezas. Pero cuando el hambre aprieta, la imaginación se dispara.