Ni Riquelme pone fin al letargo letargo

F. PASTOR A CORUÑA

DEPORTES

09 jul 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

La realidad ha superado las previsiones más pesimistas. De tanto apretarse el cinturón, al fútbol español -al italiano le ocurre lo mismo- se le ha quedado cintura de avispa. Hay sobredemanda de «cambio y ofrezco» y escasez de «compro». Malos tiempos para los agentes, que asisten estupefactos a a la drástica reducción de las operaciones, por debajo del cuarenta por ciento de las realizadas la temporada pasada. Y la tendencia no ha tocado fondo. «Los clubes creen que la próxima temporada será aún peor», aseguran algunas fuentes. Casi dos meses después de finalizar la Liga, sobran los dedos de una mano para contar los fichajes de cierta enjundia. El resto, puro relleno. Hasta que ayer se confirmó que Riquelme -un golpe de efecto o el primer cimiento del nuevo proyecto de Gaspart- se incorporará al Barcelona. La única perla del fútbol argentino que aún quedaba en su país, emprende la aventura europea y se convierte en único fichaje de relumbrón de un mercado claramente a la baja. Una cesión extraña Al tercer intento _el Barça anunció su fichaje en el verano del 2000 y en marzo del 2001_, el club catalán parece haber zanjado el asunto, pero Gaspart sorprendió ayer al afirmar que el jugador podría ir cedido a otro equipo. ¿Motivos? La plantilla tiene demasiados extranjeros _con el argentino, cinco; es decir, uno más de lo que establece el cupo de la Liga española_. O Riquelme no es del agrado de Louis Van Gaal o el Barça lo ha utilizado para insuflar ánimos a una afición que no ha catado un título en las dos últimas campañas. Pero, eso sí, una incorporación a precio de saldo: seis millones de euros en un primer plazo y otros siete en el segundo; los beneficios, si se produce una venta durante el primer año, a repartir con el Boca Juniors, su club de procedencia. Todo un síntoma de que al fútbol español le están pasando factura los excesos del último lustro. El caso de Riquelme es sintomático de que ha llegado el momento de apretarse el cinturón. A estas alturas de la temporada, incluso el año pasado, cuando la tendencia ya era claramente a la baja, el Real Madrid había incorporado a Zidane y el Barça había reforzado la plantilla con cinco jugadores. Pero en esta ocasión el asunto va mucho más en serio. El pulso entre las televisiones y los clubes va para largo y los desembolsos desorbitados han pasado a la historia.