«Sólo faltan flecos», respondía ayer el agente de Toro Acuña. «¿Cómo va lo de Acuña», preguntaba Paolo Futre, dando por casi hecho el acuerdo con Émerson. «Él quiere más dinero del que cobra en A Coruña, pero se solucionará, ya lo verás». De ello depende que un jugador como Acuña recale en el Dépor. ¿Conviene el paraguayo al conjunto coruñés? Veamos los aspectos que responden que sí: -Curaciones asombrosas. Su composición fibrilar fuera de serie se traduce en una facilidad asombrosa para recuperarse de las lesiones. No hay contractura ni rotura muscular en la que no haya batido récords de rehabilitación e incorporación. Cuando los médicos dicen quince días, reaparece en diez. - Gran fortaleza. A ello añade su fortaleza física, que le permite ir con la selección de Paraguay, regresar de inmediato y jugar al día siguiente sin síntomas de fatiga. - Versatilidad. Llegó a España como el mejor volante derecho de la Liga argentina. Sin embargo, en el Zaragoza y en Paraguay ha sido utilizado como pivote. Ahora se siente incómodo en la banda, pero se defiende como mediapunta. - Largo recorrido. A eso le ayuda su larguísimo recorrido en el centro cuando está bien físicamente. Cubre mucho campo y su presencia en el área es constante. - Poderoso disparo. Esa llegada a posiciones de ataque se explica también por su poderoso disparo, que no tarda en esgrimir. Acuña es un jugador de cuatro o cinco goles por temporada en un buen año. - No da un balón por perdido. Su persistencia puede llegar a ser agotadora para el rival. - Notable en técnica y recuperación. Como pivote garantiza bastante recuperación y, al tiempo, posee calidad para garantizar una buena circulación de la pelota. - Raras veces es expulsado. En España ha sido expulsado dos veces en cinco temporadas. No pierde los nervios y su experiencia le ayuda a manejar situaciones complicadas cuando está amonestado. Aunque llega con cinco partidos de sanción.