Los paraguayos no son una fruta

CÉSAR CASAL GONZÁLEZ ,

DEPORTES

¿Qué son los paraguayos? Una fruta. Bromas aparte, los paraguayos son mucho más selección que Eslovenia. No va a llegar con dos ramalazos (uno de Raúl y otro de De Pedro-Valerón), como el otro día. Hay vendetta, calentada por las macarradas de Chilavert. Paraguay fue el equipo que nos dejó fuera de Francia 98, hace cuatro años menos doce días. Del desastre de Saint Etienne a la ¿gloria? (directos a octavos) en la sauna de Jeonju (unos treinta grados y humedades de orgasmo). Veremos. Ellos son los mismos (salvo Santa Cruz), de hace cuatro años y juegan de la misma forma. Todos atrás y balones largos arriba para que el chaval del Bayern, el tal Santa Cruz, busque la carrera o la falta. Los balones parados son la gran estrategia de los de Cesare Maldini (entrenador ultradefensivo). Tiene al bocazas de Chilavert y, mucho más peligroso, al Chiqui Arce. Es uno de los mejores laterales derecho y ya marcó de falta directa contra Sudáfrica. Además sus centros hacen época. Muerde el balón de tal manera que es puro veneno. Arriba la buscan, sobre todo, Ayala, Gamarra, Paredes o Cardozo, kilos y estatura. En medio campo destruirán Toro Acuña y Struway. Hay dos dudas: Paredes o Gavilán y Cardozo o Campos. Los dos primeros tienen molestias musculares. ¿Y España? Hay premio. Repiten los del otro día con la duda de Tristán o Morientes. El capataz de Cieza, Camacho, dice que Hierro y Nadal no son lentos. Dios le oiga. En punta, la habilidad de Tristán, si juega, podría ser un arma contra otra pareja de centrales de la Tercera Edad. Gamarra y Ayala suman más de 150 partidos con la albirroja. Son contundentes, pero cuatro años después están un poco pasados. La elevada media de edad de toda la selección paraguaya es la otra clave en la marea de calor asiático que van a sufrir. Ya se vio en el partido contra Sudáfrica (2-2). Paraguay no pudo con la cuesta arriba del segundo tiempo. Mientras intentaban respirar, los africanos les calzaron dos goles. Si dura más, pierden. Hay que jugar al fútbol e hidratarse.