BALONCESTO
03 jun 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Mientras Kobe Bryant lleva una semana intoxicado por una hamburguesa, a sus Lakers también se les atragantan los Kings de Sacramento, el centro agrícola y ganadero de California. Tal conspiración culinaria ha provocado la única eliminatoria que precise de los siete encuentros, y nada menos que para decidir el rival de los Nets en la gran final. La creciente rivalidad entre las dos franquicias, ingrediente destacado de esta eliminatoria, se ha transmitido como un virus a la prensa y población de las dos ciudades. Hace un par de años Phil Jackson olvidó su inspiración budista por unos momentos para caldear el ambiente al considerar a Sacramento (capital del estado de California), como «la ciudad de las vacas» y la «semicivilización». Semejante comentario instauró inmediatamente entre los aficionados de Sacramento el gusto por el cencerro y su música, no muy delicada con el juego del rival. Contaminación y silicona Desde entonces los reproches mutuos no han cesado. Si para unos Sacramento es una aburrida y pueblerina ciudad (400.000 habitantes), para otros la metrópolis angelina (16 millones de habitantes) es el paraíso de la contaminación, la silicona, persecuciones de policía y malas películas. En el terreno deportivo, ambas partes se acusan de influir sobre los árbitros, argumento de raquítico prestigio en la NBA. Los Lakers ya salvaron la eliminatoria al vencer (106-104) el pasado viernes en Los Ángeles, con sufrimiento sólo equiparable al que sentirán esta madrugada en la cita decisiva. A pie de cancha las gafas oscuras de Jack Nicholson y Brad Pitt no podían ocultar su miedo. El rostro serio de Spielberg revelaba los intentos de imaginar un final feliz, mientras Dustin Hoffmann no podía estarse quieto en su silla. Parecía también que Tobey Maguire se había dejado sus telarañas de Spiderman enredadas en las piernas de los Lakers. Si bien la situación no es, ni mucho menos, irreversible para los Lakers, el camino que ha conducido a la actual situación sí resulta preocupante. Los bicampeones se acogieron a la ley del mínimo esfuerzo durante la temporada regular y han tratado de impresionar a base de enseñar los galones en los playoffs. Tras la victoria en el primer partido en Sacramento, la prensa y los aficionados de los Lakers barruntaban una marcha triunfal. Sin embargo, los Kings también han sacado sus galones de líderes en la fase regular. En realidad, están consiguiendo destapar ciertas carencias de los Lakers mediante un juego colectivo muy superior. Cinco jugadores están promediando 12 ó más puntos: Webber (25), Divac (12), el base Bibby (21), el alero Christie (14) y el base suplente Jackson (16). Además, ha recuperado a Stojakovic en los últimos encuentros. En ataque Mike Bibby dirige de modo magistral a un equipo que juega con paciencia, buscando siempre la mejor opción. Disponen de recursos versátiles, muy bien sintetizados por Webber y Divac. El pívot americano ha anotado la mayoría de sus puntos con tiros desde el poste alto, lanzamiento del que abusó. Vlade Divac lo acompañó en ataque siguiendo la misma filosofía, o sea, anotando desde fuera y dentro de la zona ante la sorpresa de Shaquille. Christie y un crecido Turkoglu consiguen canastas desde cualquier posición, cuestión que Bibby resuelve mejor que nadie, ya sea con triples o entradas a canasta. Divac y O''Neal Hace unas semanas, en declaraciones a La Voz, Divac admitía que «no se puede parar a Shaq ni a Bryant, pero sí a sus compañeros, lo cual nos permitiría ganar». Efectivamente, la defensa diseñada por Rick Adelman ha logrado sujetar a los subalternos de Shaquille OïNeal y Kobe Bryant. Las dos estrellas promedian 27 y 25 puntos respectivamente, pero ninguno de sus compañeros llega a los 12 puntos por partido. En el quinto encuentro de la eliminatoria, Divac pudo aburrir un poco a Shaq, obligándole a lanzar desde posiciones alejadas del aro en las pocas ocasiones en que el mastodóntico pívot recibió balones. De este modo también impedía que OïNeal sacara el balón para sus compañeros en el exterior. Por si fuera poco, Divac ha provocado que Shaquille cometa más faltas en ataque. Su veteranía y guerra de nervios suscita pasiones...y odios. Por su parte, los Lakers no han exhibido contra Sacramento su proverbial defensa. No logra ajustarse debidamente, además de haber despreciado la versatilidad de Webber y Divac. OïNeal y Horry se empeñan en ignorar el tiro exterior de los hombres altos de Sacramento, mientras Bibby y Jackson no han tenido mayores problemas para superar a los bases de los Lakers, quienes tampoco aciertan en ataque. El haber llegado al séptimo partido, y más aún si los Lakers logran eliminar a los Kings, parece responder a un guión hollywoodiense escrito para aumentar descaradamente la aureola heroica de los Lakers. Nunca una hamburguesa y unos cencerros habrían hecho tanto daño.