La horma del zapato uruguayo es rubio, alto y de ojos azules. El equipo sudamericano volvió a tropezar en sus intenciones mundialistas. Y lo hizo en la misma piedra que durante México 86, es decir, en Dinamarca. Entonces, cayó por un contundente 6-1. Ayer, Tomasson, un mozalbete de 25 años que acaba de ganar la Copa de la Uefa con el Feyenoord, malhirió con dos goles las primeras esperanzas de Uruguay de alcanzar los octavos de final. Francia, el próximo día 6, puede darles la puntilla. Pero, al contrario de lo que se aventuraba, el conjunto europeo aludió al aspecto más rocoso de su juego para ganar. Ni Morten Olsen ni Michael Laudrup ¿los elegantes ex-futbolistas entrenan en el primer Mundial asiático a Dinamarca¿ parecen los padres de una criatura que ayer propinó tantas patadas, zancadillas y empujones como su duro rival. Porque aunque nadie duda de las habilidades ofensivas de Recoba, Darío Silva y Abreu, un detalle descubrió las verdaderas intenciones charrúas : los once futbolistas defendían metidos en su área desde el primer minuto todos los saques de esquina y las faltas. Esto no impidió, sin embargo, el primer gol danés. Al filo del minuto 45, el delantero centro, Sand, recuperó el balón en la medular y lanzó un pase en profundidad a la carrera de Gronkjaer por la izquierda. Su centro medido a la llegada de Tomasson disparó la alegría roja, que duró lo que se prolongó el descanso. Nada más comenzar el segundo periodo, una inesperada volea del menos pintado, el defensa zurdo de Peñarol Darío Rodríguez, volvió a nivelar el choque. Quizá, el gol del Mundial. Incluso por unos minutos, mientras Recoba mantuvo el fuelle, pareció posible la remontada. Pero no. Otra vez Tomasson ¿desaparecido desde la reanudación¿ cazó un nuevo centro desde la izquierda del sustituto de Gronkjaer, Jorgesen, para devolver a Uruguay a su destino maldito. Dinamarca disfruta ahora de un liderato que le puede dar el pase a octavos... si es capaz de vencer a Senegal.