Bienvenidos al fútbol de palomitas. Un lujo asiático destinado a millones de paladares. El primer Mundial del siglo XXI se celebrará a la sombra de la tecnología japonesa y la eficacia coreana (del Sur), aunque hay que reclamar que el Norte también existe, pero menos. Dos países, una Copa y zozobra en los pronósticos.
30 may 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Con los presumiblemente sólidos campeones del mundo tambaleándose sólo de pensar en la ausencia de Zinedine Zidane. Con la canarinha , antaño guardiana de las esencias del fútbol ofensivo, dirigida por Felipe Scolari, llamado el Clemente brasileño, y pendiente de dos hilos: las rodillas de Rivaldo y Ronaldo. Con Argentina hipotecando su alma para que la albiceleste reviente la penuria cotidiana al menos por unos días. Con Italia, que está ahí y ya suele ser suficiente. Con España una vez más en su papel de Hamlet, príncipe de la duda y rey de las decepciones. Y con una selección que parte como simple comparsa, pero que dispone de un grupo de seguridad digno de un combinado formado por Henry, Zidane, Raúl, Ronaldo, Totti, Crespo. Quinientas personas vigilan en todo momento a Estados Unidos. Porque el 11 de septiembre también se asoma a la gran cita del fútbol con uniformes y helicópteros. Aunque, hasta ahora, si ha cundido el pánico ha sido a causa de las lesiones. El calendario ha convertido a las estrellas en ídolos con pies de barro. Y todas buscan consagración urgente. Pero si se reedita el tono grisáceo del juego de Italia 90 o Estados Unidos 94, siempre queda la excusa de los que no brillaron por su ausencia. Sin Holanda, el rol de animador oficial y aspirante con extra de creatividad recae sobre Portugal. Maradona no puede ir a Japón ni como espectador y Romario no podrá pisar el césped. Una herejía. Ni son todos los que están ni están todos los que son. De todos modos, cuando hoy ruede un balón que ni siquiera convence a los jugadores, se abrirá el telón para la tragicomedia que siguen millones de personas cada cuatro años. Bueno o malo, en Jamaica o Corea, llega el Mundial, puro espectáculo globalizado. La gran pantalla del balompié.