FÚTBOL / PONTEVEDRA
05 may 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Milucho dirigió ayer el primer partido de su nueva época como entrenador del Pontevedra desgañitándose desde la grada: había sido expulsado en la última jornada de la campaña anterior, en Ourense, donde hizo la vida imposible al árbitro intentando perder tiempo para que su equipo obtuviese el único punto que le faltaba para salvarse del descenso. El nuevo técnico granate pudo saborear en su enésimo debut la clasificación matemática para la fase de ascenso. Y lo hizo con elegancia, recordando que de los 62 puntos que han hecho falta para conseguirlo, 61 se consiguieron con Raúl González en el banquillo. «Evidentemente, gran parte del éxito es suya; yo poco he podido hacer por el momento», admitió Milucho tras el encuentro. «Hemos conseguido un objetivo que es fruto del trabajo de todos y de Raúl González, que ha trabajado con los jugadores durante la mayor parte de la temporada», abundó. Animoso como es, Milucho admitió haberlo pasado bastante mal en la grada de Santa Luzia. «Aunque no he estado sentado en el banquillo, porque estaba sancionado de la temporada pasada», explicó, «tenía cierta sensación de ansiedad ya que el equipo tenía pie y medio en los puestos de liguilla de ascenso y no quería que nada perjudicara esa clasificación». «Ha sido un partido muy igualado», declaró Milucho, «ante un equipo muy difícil, pero desde el principio le hemos puesto las cosas complicadas». El Pontevedra, sin embargo, acabó saliéndose con la suya: «Hemos conseguido un resultado positivo que nos da el primer objetivo de la temporada». El entrenador granata alabó la actitud y la pelea de sus jugadores, sobre todo en la segunda parte, en la que consiguieron igualar el encuentro: «Ellos han empatado un partido ciertamente complicado». Milucho anunció que empezará inmediatamente a preparar la fase de ascenso a Segunda División: «Estas dos jornadas que quedan las voy a utilizar para conocer el equipo, enseñarle mi estilo y descargar de tarjetas a los jugadores», comentó.