GOLF
29 abr 2002 . Actualizado a las 07:00 h.El reducido grupo de élite del deporte español saluda a un nuevo miembro. El Open de España destapó a Rafael Cabrera como otro talento deslumbrante. Su cuarto puesto sólo confirma su espectacular trayectoria. Otro joven aunque sobradamente preparado, todavía aficionado. El jugador canario acapara elogios y un palmarés superior, incluso, al de Sergio García cuando contaba sus mismos 17 años. Exhibe los títulos nacionales en todas las categorías inferiores y el segundo puesto en los dos torneos juveniles más importantes del mundo, el British Boys y la Orange Bowl. Así que el crío sigue los pasos del Niño, campeón en Las Palmas, donde compartieron recorrido. La progresión de este muchacho canario es una historia predecible en gran medida, como la de sus hermanos, criados en el green. Hijo de un empresario con una pasión casi enfermiza por el golf, empuña los palos desde los 6 años. «Sé más de esto que de ingeniería», explica quien se declara «padre, ayudante y amigo» de la sensación del momento. El propio García se ve reflejado en Cabrera: «Sucede como cuando yo era amateur. Si eres suficientemente bueno, ¿por qué no vas a lograr buenos resultados, aunque sea un torneo de profesionales? Si sigue así, con humildad, logrará éxitos». Y es que la prudencia parece acompañar al joven canario. «Su humildad, educación e inteligencia son sus principales virtudes para un chico de su edad», explica Juan Ruiz, uno de los periodistas que siguen su trayectoria desde niño. El salto al profesionalismo puede esperar para quien goza de todo tipo de comodidades. Brillante estudiante en el Colegio Americano de Las Palmas, «su cabeza considera la selectividad a años luz en importancia frente a los torneos», señala el padre, también Rafael Cabrera. «Compatibilizará su carrera de Empresariales con el golf, siempre sin olvidar los estudios, con el libro en la mano para aprovechar cualquier momento. ¡Quiero una vejez tranquila!», bromea quien hizo de caddie en el Open de España. Para saltar al circuito profesional sólo falta tiempo y un triunfo rotundo como amateur. Quizás dé el paso cuando logre el British, el US Open o el Campeonato de España para aficionados. «Soy feliz así. Lo haré con 21 ó 22 años. Hasta entonces, intentaré progresar», admitió estos días. ¿Qué hace de Cabrera la nueva promesa del golf español? «Su dominio del putt», dicen casi todos. «En la penúltima jornada del Open de España alcanzó la perfección absoluta y matemática en el green, porque embocó todos los golpes, algo que le faltó el domingo para acabar como subcampeón». Palabra de padre, se nota. Para pulir el resto de su juego continuará en Canarias, con Emilio Pereda como entrenador, Cecilia Dorado como fisioterapeuta, y el prestigioso preparador David Leadbetter como padrino durante sus estancias en Florida, donde le da clases. Su tiempo libre lo consume Cabrera con más deporte, «esquí, pádel, tenis y moto acuática», dice su hermana Emma. Suena a elitista, pero quienes le conocen le alejan del tópico y le ven como un chico modesto y abierto.