FÚTBOL / OURENSE
15 abr 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Adolfo Domínguez salió de Torrelavega quemado, pero no por el resultado, sino por el campo. El capitán se quemó con la cal viva utilizada por los cuidadores de El Malecón en sus abductores y mientras sus compañeros descansaron, él se pasó los tres últimos días en O Tinteiro. Sus aguas medicinales le están cicatrizando la herida a pasos agigantados. Kiko, otro de los afectados, le secundió en la primera sesión, después optó por el descanso en Viveiro. Todo comenzó ante la Gimnástica. Mediado el segundo tiempo Adolfo tuvo que pedir el cambio al no soportar las rozaduras. «Es una zona muy fastidiada. Nada que se roce ya hay dolor», especifica Kike Vázquez. La única solución para recuperar al capitán de cara al domingo es a base de aguas termales. Adolfo se ha pasado sábado, domingo y lunes en O Tinteiro con tres sesiones diarias. «Só me falta traerme para aquí o bocadillo», comenta en tono jocoso mientras completa su recuperación, que aún se dilatará al menos en dos días más. En vez de ir a Oira, seguirá acudiendo a O Tinteiro. Todo, porque en Torrelavega obvian una ley promulgada hace varios años y que prohibe la utilización de la cal viva para marcar el campo. El capitán espera estar el domingo frente al Zamora. «A verdade é que mellorei moito, con esta auga cicatrizan moi rápido as feridas. Cando saín de Torrelavega pensei que tería para tres semanas». Su partipación es poco menos que imprescindible, habida cuenta de la falta de efectivos ofensivos. Vaz está pendiente de la evolución de Nacho. El viernes no superó la prueba. Apenas pudo trabajar cinco minutos.