Desperdició su ventaja cuando el Villarreal jugaba con un futbolista menos El Celta dio un paso atrás en sus aspiraciones para clasificarse para la Champions al perder por 2-1 ante el Villarreal en El Madrigal.
14 abr 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Los celestes saltaron al campo sin Mostovoi. Edú tras cubrir un montón de solicitudes logró esa vacante para la media punta que todos parecen anhelar. De inicio el Villarreal explicaba la trayectoria descendente del conocido como «submarino amarillo». La ausencia del «zar» provoca un desorden jerárquico. Edú, Karpin, Catanha, todos como si de un partido político de ahora se tratase tienen obsesión por buscar el centro. La sensación que transmiten es de que el encuentro se está acabando y que cada uno ha decidido ser el líder de la guerrilla. Edú a pase de Jesuli se encontró con la mejor opción de marcar y la desaprovechó muy cerca de la línea de gol enemiga. Muchos disparos, pero el rival a batir seguía vivo y aún desaparecido. Su primer acto de presencia fue una caída de Víctor ante Sergio en la que pudo haber penalti. La diferencia de tamaño entre ambos llevó al árbitro a pensar que era una cuestión de envergadura y no señaló nada. El último minuto del primer tiempo deparó una nueva llamada de atención con un remate de Jorge López que Sylvinho evitó que entrase sobre la misma línea de portería. El Celta se fue al descanso sabiendo que había concedido un margen de confianza a un equipo atenazado por los nervios del descenso. Sin embargo, la entrada en el segundo periodo concedió nuevas ilusiones al equipo olívico. El árbitro encorajinó al público local de forma especial al mostrarle la segunda amarilla y expulsar a Berruet. Lo que no podían imaginar es que el ya desguarnecido por las bajas el flanco derecho quedaría como un camino libre de trampas. Catanha falla un penalti Las llegadas viguesas eran una constante y en todas la sensación de peligro era muy fuerte. En una de ellas Vagner fue derribado y el colegiado señaló penalti. El brasileño pidió tirarlo pero Catanha no le dejó. El pichichi quería seguir en la lucha. Su honesta ansia la pagó estrellando el balón en el larguero. El desánimo no tumbó al equipo vigués gracias a que Jesuli marcó en un disparo que tocó en un defensa y con algo de fortuna entró. Ese empuje moral fue a más cuando Vagner encontró otra vez el travesaño local en lo que pudo ser el 0-2. La solución desesperada del Villarreal, jugando con uno menos, pasaba por dar entrada a Martín Palermo después de casi cinco meses de baja. Él solo en menos de diez minutos dio un vuelco al partido. Provocó una falta en la frontal que Víctor transformó en gol. Luego obtuvo un penalti de Catanha y Víctor no falló y colocaba el 2-1. Al Celta le entró la prisa loca y un nuevo larguerazo, esta vez de Catanha, confirmó que este partido estaba gafado para el ariete y su equipo. Tras esta derrota el Celta se ve obligado a ganarle el próximo sábado al Barcelona para no verse alejado de la lucha por entrar en la Liga de Campeones. La de ayer fue una clara oportunidad lamentablemente perdida.