FÚTBOL / LIGA DE CAMPEONES El Barcelona está en semifinales de la Liga de Campeones a costa de sangre y sudor. Firmó un triunfo dramático por 3-1 ante un Panathinaikos que vendió muy cara su derrota. Los azulgrana esperan ahora al ganador del Madrid-Bayern Múnich.
10 abr 2002 . Actualizado a las 07:00 h.El conjunto de Rexach logró una victoria angustiosa, aunque justa. Jugó mal en el primer tiempo, pero tuvo fuerzas y coraje para remontar en el segundo, magistralmente conducido por Xavi, con Luis Enrique de salvador, con Saviola oportunista y Puyol dándolo todo y salvando al final a su equipo de una eliminación dolorosa cuando sacó un balón bajo los palos. En ellos se fundamentó el triunfo azulgrana. Y en que el Panathinaikos es un conjunto que no atesora la calidad suficiente para estar entre las cuatro mejores de Europa. Rexach no se atrevió a sacar de inicio el tridente junto con Overmars a pesar de que necesita vencer por dos goles de diferencia. Dejó de entrada a Kluivert en el banquillo y no le salió bien. Sobre todo por el gol del Panathinaikos, que le hizo cambiar los esquemas. El Barça no funcionó en el primer tiempo a pesar de controlar el juego. Y Konstatinou se lo hizo pagar con un tanto en el primer contragolpe. La reacción del Barça parecía lejana. No llegó a disparar con peligro hasta que Saviola robó un balón y Luis Enrique empató. El Barcelona inició el segundo tiempo con un objetivo: dos goles. Y a los cuatro minutos una falta que bota Rivaldo la remató Luis Enrique entre el hombro y la cabeza al fondo de la red. Xavi comenzó a dirigir el juego y los culés agobiaron al rival hasta el 3-1 de Saviola. A partir de entonces el Barça tuvo que mantener la ventaja con un equipo muy ofensivo. Puyol salvó un gol bajo los palos a remate de Konstantinou, jugada en la que se lesionó Bonano, y salvó de paso la eliminatoria. Después Olisadebe pudo marcar también. Pero el drama griego acabó bien.