El Breo se sumerge en el caos

A. H. LUGO

DEPORTES

BALONCESTO / LIGA ACB

31 mar 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Diga lo que se diga, el Leche Río está en un bache profundo, sobre todo deportivo. Se ve en su juego y en sus resultados, y se siente, se palpa en el ambiente. ¿O es normal el silencio sepulcral con que el Universitario acompañó ayer la visita del Unicaja? Y las ovaciones a la jugada de otra galaxia de Cabezas con eslalon y reverso centelleante para realizar una bandeja, ¿qué? Se puede interpretar de mil maneras que el público dedicara la mayor ovación de la tarde a Fran Vázquez, un jugador con otra camiseta distinta a la celeste. Parece que el año ya ha concluido, que el equipo está en fase de postemporada, porque en la recta final los rivales por el play off le han sacado tres cuerpos de ventaja y a los habitantes del descenso ni se les escucha desde un pozo muy profundo. El timbre de alarma suena con más insistencia cada jornada. Ha paso de ser un zumbido a un sonido insoportable, una verdadera jaqueca. Ayer lanzó su estruendo en cuatro o cinco ocasiones, con las jugadas atropelladas en ataque, ciertas desatenciones defensivas y algún malabarismo del ejército verde de Maljkovic. El Leche Río ha puesto un pie en el freno y su dejadez es más que manifiesta. Bastó con que el Unicaja cerrara los caminos hacia la canasta en el segundo cuarto, con la frescura que emana de las rotaciones de Maljkovic, y se aplicase sobre las líneas de pase para romper el partido en el segundo cuarto. En siete minutos, un parcial de 4-26 fueron suficientes para desmontar la escasa fortaleza mental del cuadro celeste, que terminó abucheado por el respetable. Demasiado fácil. El inicio fue simplemente de calentamiento; no había margen al error tras dos sorpresas en un equipo casi militarizado. Los contraataques, una defensa zonal y el rebote mataron al conjunto lucense, en el que García lo intentó todo: el habitual recurso de Loncar de base, el castigo del frío banquillo a Martin, la salida a pista de un Sanmartín cada vez más marginal y hasta la puesta en escena de Santana en su transitoria despedida como celeste. Por lo menos, se pudo ver a un jugador lucense de nuevo en el Universitario. Lástima que no vestía de celeste. Sin tiempo para el llanto, llega el Fuenla.