El Celta sin margen para un error frente al Las Palmas

VÍCTOR LÓPEZ VIGO

DEPORTES

CAPOTILLO

Los célticos deben ganar si quieren seguir la estela de cabeza Ganar o ganar. Con este imperativo por bandera salta el Celta hoy al césped de Balaídos. Los vigueses saben que se han encontrado con una nueva oportunidad de reengancharse a la Liga, pero para ello deben sumar los tres puntos en esta jornada y esperar a lo que haga el resto de competidores.

16 mar 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

A los celestes les quedan cuatro partidos en casa con el de esta tarde. Además de Las Palmas, Alavés, Barcelona y Sevilla completan las cuatro citas que parecen inexcusables para el «1» fijo en la quiniela viguesa hacia sus aspiraciones de la Champions. La Copa de la Uefa se ha convertido en un torneo devaluado en las ansias de la afición. El fútbol español se parece cada vez más al italiano y en esto también. Boban, en su etapa viguesa, había contado como allí nadie va a un partido de Uefa y sólo se da importancia a la Liga y la Champions. El Celta aún no ha ganado nada, pero ya padece ese mal que tiene que ver con la fuerza de la costumbre. Cuatro participaciones consecutivas en esa competición han evidenciado que, a excepción de las rondas finales, la expectación que se levantó en Vigo era mínima. Por todo eso el celtismo quiere seguir soñando con entrar por primera vez en la competición de los mejores. Las excusas de otras ocasiones no van a servir esta vez. El aficionado se va a volcar deseoso de encontrar una alegría como locales. Las bajas en el centro de la defensa no suponen un contratiempo irreparable para este equipo con una plantilla infinitamente superior a la del Las Palmas. El fútbol no es «matemática pura» que diría Fernando Vázquez, pero la suma de factores ayuda a que uno gane y otro pierda. Sino imaginen un cambio de papeles, el Celta luchando por no descender visita el campo de un equipo con aspiraciones de Liga de Campeones y sexto en la tabla, sin Cavallero y sin Pinto. La imaginación no ayuda a ganar pero sí aclara porqué no hay margen para el error.