PRIMERA DIVISIÓN El Tenerife obtuvo una valiosa victoria en Anoeta (0-2) ante un rival directo y sitúa a la Real en una situación dramática, al borde del descenso. El partido venía marcado por el choque verbal mantenido por los entrenadores -el local Toshack y el visitante Clemente-, lo que usurpó la importancia que este partido tenía para los equipos, inmersos en la lucha por la permanencia.
10 mar 2002 . Actualizado a las 06:00 h.Clemente obtuvo clara ventaja en esta polémica dialéctica, pues Toshack, en su afán por sorprender, presentó una alineación muy ofensiva, pero totalmente descompensada, para luego rectificar y quitar en el minuto 20 al turco Nihat, sustituido por Khokhlov. Dos minutos antes, el Tenerife ya se había adelantado en la única oportunidad clara de la que gozó en el primer tiempo: una falta directa de Marioni, quien lanzó un obús a la escuadra de la portería de Westerveld. Desde la consecución de este tanto hasta el descanso solo existió el equipo realista, mientras que el Tenerife se defendía con orden, buena presión, pero escaso acierto, para frenar las internadas de Aranzabal y De Pedro. En la reanudación las cosas todavía se pusieron aún peor para los guipuzcoanos, que dieron una imagen de impotencia preocupante. Apenas inquietaron la portería de Iglesias y dejaron al Tenerife marcar el ritmo que más le convenía. A falta de dos minutos llegó el segundo tanto de los visitantes, nuevamente en otra jugada a balón parado.