BALONCESTO / LIGA ACB
09 mar 2002 . Actualizado a las 06:00 h.No es fácil encontrar un partido el Breogán en el último lustro en el que estuviera tan apremiado para ganar como el de esta tarde (19.15 horas). Además, las urgencias no llegan por vía clasificatoria; simplemente, el equipo está obligado a vencer para lavar su imagen y refrescar con puntos el infierno de la desidia en el que ha caído. Claro que enfrente el Caja no lo lleva mucho mejor. Ezugwu es baja, en tanto que Ruiz Lorente, que se ha entrenado todo la semana con precaución, podrá disputar algunos minutos y dar relevo a Lázaro. El entrenador del Leche Río lamenta que en diecinueve de los veintitrés encuentros jugados hasta el momento algún miembro de la plantilla haya sido baja, aunque el valor del equipo este año reside en tener dos jugadores por puesto, a diferencia de otros en los que el plantel estaba desnudo con gente de la casa en el banquillo. «Sólo ante el Lleida, Joventut, Madrid y Barcelona estuvieron todos, y se ganó en todos, menos en el último, en el que se hizo un partidazo», resumió. En su opinión, será clave el acierto en el tiro, pues alertó que el Caja «va a sumar muchas veces de tres en tres». Además, indicó que sus hombres tendrán que estar «atentos en el rebote largo». García, que en el último tercio de los últimos campeonatos se ha visto afectado por una extraña manía persecutoria, ora por Bonner, ora por el entorno, advirtió el jueves que hay una campaña contra él. Es de desear que su etapa al frente del Breo, con el ascenso como punto glorioso, tenga el broche que merece y su ira verbal no termine ensuciándolo. Adiós al «play off» Loncar volvió a hablar tan claro como siempre: «Hemos perdido cuatro partidos seguidos porque hemos dejado de jugar como hacíamos antes. Podemos lograrlo pues a pesar de perder en Girona hemos recuperado el tono y la intensidad en defensa pero todavía hay que mejorar el ataque para que vuelva a funcionar como antes. Entrar en el play off lo veo por ahora difícil». El rival, pendiente de su emparejamiento en la Copa ante el Barça, no conoce el triunfo desde el primer partido de la segunda vuelta. A partir de ahí, ha atravesado un valle de lágrimas en parte por el mal momento de sus pistoleros Brewer y Granger.