El Barça también tiene morriña

PEDRO J. BARREIROS A CORUÑA

DEPORTES

FÚTBOL Mucho corazón azulgrana, pero cada vez que les mentan Galicia responden con un suspiro. Quique Costas, entrenador del filial, y jugadores como Trashorras, Nano y Moisés triunfan en el Barcelona, un club al que una parte importante de su futuro más próximo pasa por las botas de jóvenes nacidos en este rincón del Atlántico.

15 feb 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

«Llegué en abril del 70 y ya soy más barcelonés que vigués». Costas, de 54 años, es el padre deportivo de las últimas generaciones de futbolistas criados en el gran centro de formación de las jóvenes estrellas culés, La Masía. «La cantera gallega siempre ha sido de las mejores, lo que pasa es que le ha faltado continuidad», asegura. Actualmente entrena al filial azulgrana, que marcha líder del segundo grupo de Segunda B. En su plantilla dirige a tres jugadores que, como él, dejaron las faldas de su tierra madre tras la llamada de esta entidad, que se autodenomina «más que un club». El ourensano Moisés Pereiro fue el primero en hacer las maletas. Cumple su séptima temporada en Barcelona y ya no vive en La Masía, sino en un piso tutelado por el club. «El año pasado vivía con un compañero, pero ahora estoy solo», comenta, al tiempo que añade: «Pero esto no es una juerga continua, son estrictos y tenemos un reglamento interno que nos obliga a estar en casa a las once de la noche». También Roberto Trashorras (que jugó en Riazor contra el Dépor en la primera vuelta de la Liga de las estrellas) disfruta de un apartamento. «Pero éste es mío», matiza. El lucense, que lleva seis años lejos de su Vilalba natal, reconoce que vive más tranquilo por su cuenta. «El ritmo es similar al que tenía en La Masía, pues los entrenamientos son iguales para todos, aunque reconozco que allí estaba más atado», señala. Fernando Macedo, Nano, es el único de los tres que vive con sus padres, que se trasladaron a Barcelona cuando comenzaba a hacerse un nombre en el club e incluso debutó en Primera. «Aún así echo de menos A Coruña», asegura.