El verdugo se queda en casa

TONI SILVA A CORUÑA

DEPORTES

DEPORTIVO

09 feb 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Hay jugadores a los que le nace una aureola especial cuando se enfrentan a un determinado equipo. Le ocurría a Turu Flores ante el Celta de Vigo o a Dely Valdés y Kovacevic cuando tocaba jugar contra el Real Madrid. El enemigo particular del Deportivo es Víctor Fernández, delantero del Villarreal, que logró nueve goles en trece partidos ante los blanquiazules. Pero esta vez el antídoto del Villarreal contra la teórica superioridad coruñesa se queda en casa. Víctor, pichichi del equipo amarillo con ocho goles esta temporada, se resintió ayer de unas molestias en el tobillo y su concurso esta tarde está completamente descartado. No habrá aureola en Riazor. Algunas jornadas de trabajo convendría saltárselas con indisciplina. En la misma sesión en la que Víctor decía no a A Coruña, su compañero Diego Cagna encajaba un fuerte golpe en el gemelo de su pierna derecha que le obligaba a quedarse en Castellón. Las desgracias no habían acabado para Víctor Muñoz: Gica Craioveanu, convaleciente esta semana, acudió al entrenamiento de ayer para demostrar que su bronquitis, lejos de desaparecer, había empeorado. Y el tobillo de Calleja El tobillo de Calleja pudo hacer más dramática la situación del submarino, pero el interior zurdo podrá ser de la partida, así como Guayre, que hará pareja con Pizzi (marcó en sus dos últimas visitas a Riazor con el Barcelona), y Guillermo Amor, que será pivote con Galca. «Tengo máxima confianza en los que van a jugar y seguro que el Deportivo tiene sus problemas también -manifestó Víctor Muñoz antes de partir a Galicia-. No debe valer ningún tipo de excusas, hay que ir a ganar igualmente. De entrada no nos conformamos con el empate». «El Dépor es un conjunto potente, de los pocos que aspiran a ganar la Liga y con eso está dicho todo», añadió el aragonés, que incluye a los coruñeses en el grupo de favoritos junto a Real Madrid, Barcelona y Valencia.