FÚTBOL / PRIMERA DIVISIÓN
06 feb 2002 . Actualizado a las 06:00 h.El Real Madrid entra en barrena. Dos derrotas en tres días hacen que un equipo que aspira al triplete se quede por ahora en buenas intenciones. Anoche perdió ante el Valladolid con justicia, porque el equipo de Pucela fue superior en todos los terrenos e impuso el estilo que más le convenía, mientras que el de Del Bosque dio una pobre imagen, entre la desesperación y la impotencia. Mal, muy mal está el Madrid que acumula más de dos meses sin conocer la victoria como forastero. Moré hizo una lectura previa del partido impecable, con un planteamiento que maniató al Real, presionándole en su propio campo, sin dejarle pensar. Al equipo de Del Bosque le costaba mucho salir de su campo. El Madrid cayó en la trampa que le tendió Moré. Cada jugador siempre tenía tres o cuatro blanquivioletas a su alrededor. Lo normal era lo que ocurrió, que perdiera con rapidez el balón. Los madridistas echaron en falta a Zidane, porque nadie puso orden en la maraña que era el centro del campo y porque así lo quiso el Valladolid. Pero acusaron sobre todo la ausencia de Hierro, que ve el fútbol de lejos, con pases profundos desde la defensa para evitar que el esférico pase por el centro. Las ocasiones para marcar fueron muy escasas. En la primera parte, la citada de Figo por parte blanca. El Valladolid estuvo más cerca de la meta de Casillas y gozó de mejores oportunidades. Tantos problemas vio Del Bosque en el centro del campo que en el descanso hizo dos cambios, Celades por Helguera y McManaman por Solari, con la intención de descongestionar esa parcela. Pero el solo trueque de jugadores, si se mantiene el mismo estilo, no consigue lo que pretende. El Valladolid, mientras, seguía con su presión asfixiante, prodigando el contragolpe. En uno marcó Fernando, un jugador cedido por el Madrid. El Real adelantó sus líneas al tiempo que el esfuerzo del Valladolid empezó a pasar factura. En una de las escasas veces en que Figo se fue de Marcos centró a Morientes que se aprovechó de lo adelantado que estaba Ricardo para marcar de cabeza. Pero el Madrid de anoche no tenía remedio. A falta de dos minutos, un buen remate de cabeza de Jesús le dio la puntilla.