EL DESMARQUE
31 ene 2002 . Actualizado a las 06:00 h.Dicen los viejos del lugar que en el mundo del deporte la lógica no existe, y no les falta en absoluto razón. Cuando crees que algo puede o debe ser factible, acontece justamente lo contrario. La jornada se presentaba con muchas opciones para España, pero todas pasaban por el hecho de realizar nuestro trabajo ante, en teoría, un rival que no pondría mucho empeño. Sin embargo, la cruda realidad nos tranportó, en un abrir y cerrar de ojos, al mundo de las tinieblas clasificatorias, allí donde nadie quiere ir, ya que el podio parece el último piso de un gran rascacielos. Toca ahora reflexionar y analizar por qué no ganamos el posible premio. Para empezar, resulta evidente que los jugadores no estuvieron al nivel habitual. Nuestra defensa, apoyada en excelentes porteros, perdió su equilibrio y contundencia, dejando a estos últimos a merced de los lanzadores yugoslavos, asombrados por las facilidades otorgadas. En ataque, nuestra selección de lanzamiento fue desastrosa. A veces el portero contrario tiene mucho la culpa, pero en este caso eran situaciones tan claras para nuestros atacantes que no existe disculpa. Capítulo aparte merece el seleccionador César Argilés, ya que los sistemas elegidos y la lectura del partido no fueron correctos. No se pueden proporcionar, en el tramo final, tantas facilidades. Sólo nos queda un consuelo: nuestra victoria hubiera sido inútil, pues Alemania también sucumbió ante Islandia. JUAN J. FERNÁNDEZ es profesor del Inef Galicia (Universidade A Coruña)