Óscar Río, Santi Domínguez y Diego Castro formaron parte del equipo que destronó al Barakaldo del liderato del grupo La cantera está jugando un papel importante en la brillante temporada del Pontevedra. Sin duda cotiza al alza de la mano de un técnico como Raúl González que sabe exprimir sus cualidades merced a su ampliar experiencia con los chavales en las escuelas de fútbol del Ensidera y del Avilés.
28 ene 2002 . Actualizado a las 06:00 h.Jugadores como Óscar Río, Santi Domínguez, Diego Castro y Pablo Vázquez disfrutan de muchos minutos, permaneciendo en la recámara Curty y el joven portero Moncho. La alineación de Óscar Río, Diego Castro y Santi Domínguez en el once inicial que venció al Barakaldo en el campo de San Vicente es toda una demostración de la valía de estos jóvenes capaces de desafiar a rivales curtidos en innumerables batallas. El lateral zurdo Óscar Río, es, a sus 22 años recién cumplidos, un veterano de la Segunda B. Debutó con Milo como entrenador en la temporada 97-98. El canterano tenía entonces 17 años y curiosamente se estrenó en un Avilés-Pontevedra cuando Raúl González dirigía a los asturianos y Pedro Muñiz defendía también la camiseta de este equipo. Hoy, Óscar Río sabe que la competitivad que existe en la plantilla granate «hace que lo más difícil sea mantener el puesto». Está convencido de que «si a la gente de la cantera se le da confianza y se apoya como está haciendo el míster podemos responder como los demás». El encuentro frente al Barakaldo fue «especial» para él «ya que nos jugábamos mucho, algo que a partir de ahora nos va a pasar a menudo ya que al estar de primeros todos los rivales vendrán más motivados a derrotarnos». No obstante, cree que lo más importante es «sacarle los máximos puntos al quinto para asegurarnos la promoción». Diego Castro militaba la pasada temporada en la División de Honor de juveniles en el A Seca tras formarse en el A. Juvenil de Lérez. Su adaptación a la Segunda B, con 19 años, fue impresionante. Le cuesta creerse que esté disfrutando de la titularidad cuando el Pontevedra «está luchando por afianzarse arriba». «Para mí es un orgullo jugar, sobre todo con la plantilla que tenemos», apuntó. Cuando fichó en el club en el que su padre, Fernando Castro Santos, hizo historia, lo hizo «como una apuesta de futuro, ya que venía para completar la plantilla». Está convencido de que si sus compañeros Moncho y Curty tuviesen oportunidades de jugar «también lo harían como nosotros ya que tienen calidad». Mientras, Santi Domínguez se ha ganado también a pulso la titularidad. Autor de un hat trick en Gijón es uno de los fijos en el ataque granate con 22 años. La alta rentabilidad de la cantera se debe, en su opinión, a que «aunque somos jóvenes trabajamos como cualquier otro para ganarnos el puesto». Todavía no se le ha ido de la cabeza la gran ocasión de gol que tuvo frente al Barakaldo. «Quise meterle el balón entre las piernas pero lo golpeé demasiado despacio y me lo atrapó el portero», precisa el buenense, ilusionado con la próxima visita de la Leonesa a Pasarón.