Hacienda, en su afán por demostrar que somos todos, ha situado el microscopio de las inspecciones sobre el fútbol español. Y después del análisis, la conclusión es que la deuda de los clubes de Primera y Segunda División se ve a simple vista y desde lejos: unos 240 millones de euros (39.932,64 millones de pesetas).
10 ene 2002 . Actualizado a las 06:00 h.Desde las entidades se niega todo y se asegura que los criterios empleados por la Agencia Tributaria son injustos y obedecen a un espíritu de ensañamiento que viola sus derechos de contribuyentes. Pedro Tomás, presidente de la Liga de Fútbol Profesional, afirma que «no hay fraude ni delito fiscal» y cree que los pagos colocarían a la mayoría de los clubes a un paso de la desaparición. La amenaza es clara, detener las competiciones si Hacienda insiste. La inspección, realizada en marzo del 2000, se ha aplicado sobre los ejercicios comprendidos entre 1996 y 1999. Los datos apuntan a que el Real Madrid tendría que abonar más de 54 millones de euros (8.984,84 millones de pesetas). Al Barcelona le corresponderían 36,6 millones de euros (6.089,73 millones de pesetas). El Valencia cerraría el podio con 30.05 millones. El Dépor se quedaría en 18,03 y el Celta en 9.02. En principio, queda descartada una acción para sanear los clubes similar a la realizada en el 89, con la conversión de las entidades en Sociedades Anónimas. El tema de la deuda del fútbol y el punto concreto de establecer medidas similares a las de hace 13 años ya ha llegado al Congreso, puesto que el Grupo Parlamentario Federal de Izquierda Unida (IU) ha solicitado al Gobierno que informe en el Congreso de los Diputados sobre la cuantía de la deuda. Una de las cuestiones que se plantearon fue la posible subida del porcentaje obtenido por los clubes de los ingresos de las quinielas. En las propias entidades se han estudiado otras medidas para mantener la salud de las arcas, como establecer un tope salarial para los jugadores. Varios factores confluyen para reducir los ingresos de los clubes. Uno de ellos es el aumento anual de los sueldos de los jugadores, desproporcional con respecto a las ganancias de los equipos. Además, la oferta de las plataformas digitales, tiende a la baja. Si ahora los clubes ingresan unos 300,5 millones de euros (49.998,99 millones de pesetas), las perdidas de Vía Digital y Canal Satélite ha hecho que las televisiones pidan un nuevo contrato, inferior al actual. Pero la incursión de la Agencia Tributaria en el balompié no finaliza en los clubes. Los siguientes serán los jugadores. Y es que la Liga de las estrellas parece tener muchos agujeros negros.