Rodri se asienta entre líneas en el engranaje del Compos

M. G. R. SANTIAGO

DEPORTES

Ante el filial del Oviedo volverá a repetir en el once inicial

05 dic 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

El partido de Copa frente al Alavés cambió la suerte de Rodri en el Compostela. Salió desde el banquillo y completó una gran actuación jugando por detrás del punta. Frente al Marino, y el domingo ante el Amurrio, evidenció una rápida adaptación a su nueva demarcación. Salvo causa de fuerza mayor, mañana tendrá una nueva ocasión de mostrar sus habilidades en el Nuevo Carlos Tartiere. Se consolida como epicentro de la figura que completan los medio centros, los interiores y el punta, entre líneas. «A mí, donde me pongan», comenta. Y añade: «A mí, que me diga el míster lo que espera de mí y, si las cosas salen bien, mejor que mejor. Al principio me costó un poquito, porque antes jugaba más atrás. Es una posición que tiene sus cosas buenas y sus cosas malas». Subraya que «es un sitio muy sacrificado, porque tengo que intentar cerrar la salida de balón, pero dispongo de más libertad en ataque. Estoy contento en esa posición». Pensando en el próximo encuentro, considera que enfrentarse a un filial, a priori, es una ventaja: «Normalmente intentan jugar más al fútbol que el que vino aquí el domingo, el Amurrio, aunque a mí me sorprendió. En ciertos momentos intentaron tocar. Pero suelen ser más difíciles porque se cierran. De todas formas, los filiales también tienen sus virtudes, como puede ser la juventud. Le van a echar muchas ganas. Pero también pueden pecar de inexpertos». En opinión de Rodri, la mejoría experimentada por el Compos en las dos últimas jornadas se debe a un cambio de filosofía: «El equipo ha ganado en movilidad y estamos presionando más arriba, es más agresivo. Sobre todo se ve en que recuperamos los balones más arriba y eso se nota especialmente a la hora de atacar porque no le das tiempo al rival para que se arme. Debemos seguir en la misma línea». Gol tempranero Pensando en el partido de mañana, apunta que una de las claves puede pasar por «marcar pronto». Es una premisa que se cumplió ante el Marino y el Amurrio. Y cuando el rival deja huecos a su espalda, la velocidad del Compos se convierte en el mejor argumento ofensivo. El domingo, cuando vio su dorsal en la cartulina de las sustituciones, enfiló el camino de los vestuario con gesto adusto. Le resta importancia: «Creo que estaba trabajando bien y quería seguir jugando para ayudar al equipo y divertirme. Es una tontería. Si me vuelve a pasar, qué le voy a hacer. Este fin de semana intentaré hacerlo lo mejor posible para poder jugar todo el partido».