TENIS / COPA DAVIS
01 dic 2001 . Actualizado a las 06:00 h.La victoria de Cédric Pioline y Fabrice Santoro sobre Patrick Rafter y Lleyton Hewitt por 2-6, 6-3, 7-6 (7-5) y 6-1 en dos horas y 48 minutos sitúa con ventaja al equipo francés (2-1) en la final de la Copa Davis que le enfrenta a Australia. Por tanto, Francia sólo precisaría de una victoria en uno de los dos partidos individuales para ver cumplido un viejo sueño, el de tomarse la revancha tras la derrota vivida en la final de 1999 en Niza, y conquistar su novena Ensaladera. Fitzgerald recurrió a sus dos principales raquetas, Rafter y Hewitt, para afrontar el dobles tal como hizo en Indianápolis, donde los australianos se impusieron a Brasil por un triple 7-6. Pero en el día de ayer en Melbourne, Lleyton, 104 del mundo, y Patrick, 120, que habían alcanzado los cuartos de Indian Wells y las semifinales en Miami, se mostraron faltos de entendimiento. La apuesta del capitán australiano, en detrimento de Woodbridge y Arthurs, se convirtió en un fallido intento para intentar reconducir la marcha del conjunto aussie en esta final, algo que se comenzó a torcer con la victoria del viernes de Nicolas Escudé sobre el propio Lleyton Hewitt y que no entraba en los pronósticos de nadie. Por su parte, Guy Forget, como había previsto con anterioridad, recurría a la experiencia de Cédric Pioline, con quien coincidió en el equipo que ganó la Ensaladera en 1996, y Fabrice Santoro. La pareja francesa no contó con una buena temporada a nivel particular, ya que Pioline sólo ganó dos partidos contra Holanda en Copa Davis y en Gstaad respectivamente en el dobles, mientras que Fabrice Santoro cayó en quince de los veintiocho choques disputados en esta modalidad en el último año.