DEPORTIVO No hay campo p''a tanta gente. A Javier Irureta se le queda pequeño el once para la plantilla. Cada partido puede ser un vuelco para la alineación del Deportivo. Y es que las rotaciones del entrenador blanquiazul le parecen bien a cualquier jugador, siempre, claro está, que ese día no toque rotar en el banquillo. Problemas de alineación para el técnico y quejas para los futbolistas. Todos excepto el guardameta Dani Mallo han probado la titularidad en la Liga, pero quieren algo más. Por eso provocan simples marejadillas sin tormenta.
19 nov 2001 . Actualizado a las 06:00 h.El último gran dilema se plantea en el ataque para el encuentro de mañana (Riazor, 20.45 h) ante el Arsenal de Liga de Campeones: Makaay o Tristán. O quizás ¿un delantero o dos?. Porque explota Diego Tristán y se coloca de pichichi, pero regresa el delantero holandés y le marca tres goles a la Real Sociedad para convertirse en la figura de la jornada. El ariete andaluz ha expresado en varias ocasiones que el calendario está muy apretado y que es beneficioso para el equipo que exista competitividad. Ayer mismo insisitó en la misma idea, pero dejó escapar que no figuraba en su agenda deportiva la última suplencia, es decir, el sábado ante la Real Sociedad. Advierte que así es difícil ser pichichi, porque hay que pelear en desventaja con ilustres con minutos, como Raúl, Rivaldo o Kluivert. Makaay, antes de reivindicarse con goles lo hizo con ironía durante la semana anterior, con un argumento a lo juego porque me toca, porque Tristán se fue con Camacho. Todos buscan alguna pauta, alguna lógica. Pero Javier Irureta sorprende con los elegidos, éstos se sorprenden y los resultados acompañan. El primero en inaugurar la lista de agravios fue Donato, extrañado por no jugar en el primer encuentro, ante el Valladolid. Claro que en el caso del hispano-brasileño el interés podía incluso estar más justificado, ya que su renovación depende del número de partidos jugados. Después llegó Djalminha con sus ansias de regreso. Irureta decía que al centrocampista brasileño todavía le faltaba algo de rodaje para ponerse al día. En realidad, además, nadie estaba en un estado de forma similar al de Juan Carlos Valerón. Curiosamente, quizás la más indiscutible de las piezas en su puesto para Javier Irureta, Manuel Pablo, se vio desterrado del terreno de juego por la famosa rotura de tibia y peroné.