La maldición del Oxford

ELENA DE REGOYOS OXFORD

DEPORTES

SEAN DEMPSEY

FÚTBOL

11 nov 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

Richard Harris, obispo anglicano de la ciudad inglesa de Oxford, liberó el pasado viernes de una maldición gitana al estadio de fútbol del equipo local, que juega en Tercera División. La ceremonia se ofició a petición del capellán del Oxford United, que aseguró que no quería «dar la impresión de que creo que las maldiciones gitanas, pero creo que bendecir con oraciones el campo es la mejor manera de levantar la maldición». Los miembros y aficionados del equipo sospechan que un grupo de gitanos maldijo el estadio cuando, hace cinco años, el magnate hotelero y propietario del Oxford United, Firoz Kassam, decidió construir un nuevo campo de juego en los terrenos de una granja de heno en la que cientos de miembros de esta etnia aparcaban sus furgonetas, hecho que provocó su ira y «al expulsarles echaron una maldición», según confesó el capellán Michael Chantry. El obispo, que se confiesa seguidor del equipo y suele acudir con su esposa a los partidos, recitó, según su portavoz, dos oraciones mientras esparcía agua bendita por el terreno de juego. La primera rezaba: «Dios todopoderoso y eterno, que estás presente en todas las partes de tu creación. Protege este lugar de todo mal y bendice todo lo que compone el estadio, los jugadores y los aficionados, ya que debe ser un sitio de entretenimiento y diversión». La segunda oración, más orientada al deporte en cuestión, decía: «Bendice este estadio, donde debe residir el verdadero espíritu del fútbol, donde se valore la deportividad y donde el Oxford United pueda encontrar su hogar. Por Jesucristo Nuestro Señor, amén». El reverendo Richard Thomas confirmó que una vez terminada la ceremonia, la maldición desapareció, y el Kassam Stadium podrá ser utilizado para oficiar bodas o funerales, en los que esparcen las cenizas del difunto por el campo, práctica habitual en Gran Bretaña. Tras esto, el propietario del club declaró que «la maldición gitana está oficialmente levantada, así que ya no hay excusa». El fin de su mala suerte quedó patente en el partido que disputaron contra el York, ya que, si bien empataron 2-2 en casa, el resultado fue ése gracias a la suerte del jugador Brooks, que marcó el gol del empate porque el balón rebotó en su pierna tras un tiro fallido.