BALONCESTO / LIGA ACB
28 oct 2001 . Actualizado a las 06:00 h.La renovación llevada a cabo en el Real Madrid en la presente temporada con el objetivo de terminar con el dominio ejercido por el Barcelona en la Liga ACB durante la última década comienza a dar resultados, a tenor de lo visto ayer sobre el Raimundo Saporta, donde los madridistas se mostraron muy superiores a sus rivales en todo momento y le endosaron una contundente derrota, vengándose de la afrenta en la final del año pasado, que sin duda tendrá su factor psicológico a lo largo de la temporada. El primer derbi de la temporada debía demostrar si las diferencias entre Real Madrid y Barcelona se habían reducido, tal como había anunciado en la víspera el técnico blanco. En los primeros compases del encuentro, el Madrid dominaba el electrónico. El conjunto de Scariolo se mostraba más acertado en ataque y conseguía sus primeras diferencias significativas. Jasikevicius tomó la responsabilidad ofensiva de su equipo, después de que hombres claves en el juego azulgrana como Karnisovas, cero puntos en el primer período, se mostrara muy desafortunado. Bien secundado por Okulaja, el lituano conducía al Barcelona a dar la vuelta en el marcador, en el minuto 5, gracias a un parcial de 0-9 para dejar el electrónico en (11-14). Se entró en una fase de toma y daca, hasta que Tabak despertó. El Madrid se desmelena Tras el descanso, el Real Madrid se desmelenó y sentenció el choque en los primeros instantes, gracias a un Djordjevic colosal, bien ayudado por Herreros. Ahí se vieron las carencias del campeón. «La verdad es que vamos poco a poco y este equipo se va asentando, aunque todavía no se ha visto el techo de este Madrid», comentó el técnico merengue, Sergio Scariolo. Herreros fue concluyente: «Hemos dado un buen aviso a la ACB». El entrenador azulgrana, García Reneses, resumía así el partido: «Ha sido una fiesta del equipo local y nosotros no hemos sabido estar a la altura, pero esto nos servirá de cara al futuro». Se mostró crítico con la actitud de Jasikevicius. «Debe cambiar sus hábitos, porque no se puede estar gesticulando durante el partido hasta conseguir que te señalen dos técnicas», apuntó.