El Ulla Oil, de más a menos

M. G. R. SANTIAGO

DEPORTES

BALONCESTO

21 sep 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

El Ulla Oil Rosalía dejó un sabor agridulce en el primer partido de la temporada en casa. En la primera parte desplegó un juego de ataque equilibrado, aprovechando bien los balones interiores y los lanzamientos desde el perímetro. Y se aplicó con acierto, a ráfagas, a la hora de cerrar su aro. Los dos primeros cuartos resultaron trepidantes, con alternativas y un Ciudad de Huelva que se sostuvo gracias al acierto inicial de César Alonso y a la continuidad de Blackshear, que a la postre se erigió en el gran bastión ofensivo de los andaluces. El Ulla Oil supo atacar la defensa zonal planteada por Casadevall en el segundo acto. Y desperdició un par de ocasiones para franquear la barrera psicológica de los diez puntos. La gran virtud del Ciudad de Huelva estuvo en que siempre supo aguantar los arreones locales. Javi Pérez estuvo majestuoso en los dos primeros cuartos pero despareció en ataque tras el descanso. La derrota empezó a fraguarse en el tercer acto. El Rosalía dio facilidades debajo de su aro en momentos puntuales y se espesó en ataque. Un triple de Koke Rama sobre la bocina dejó el marcador en 69-71 pendiente de los últimos diez minutos. El Ciudad de Huelva mantuvo la constancia ofensiva, sin precipitarse, a pesar de que el conjunto de Clarós apretó las clavijas en defensa. En los instantes decisivos, encontró soluciones. Coraje sin premio El Rosalía acabó apelando al coraje para sobreponerse a una desventaja de ocho puntos. Apareció el de siempre, Rama, para anotar las canastas hirvientes. Bien secundado por Vicario. Sorprendió que Blackwell viese el último tramo sentado, sobre todo porque en los treinta segundos finales el Rosalía concedió dos rebotes vitales que abortaron la reacción. Antes, los colegiados se inventaron una personal de Lisard en un bloqueo. El público acudió en buen número, pero sólo apretó en los últimos minutos. Entre los asistentes estaba el alcalde de Cerceda, José Liñares, que parece haberle cogido afición al equipo santiagués tras los dos partidos de Copa Galicia disputados en el vecino municipio.