LA VOZ
27 ago 2001 . Actualizado a las 07:00 h.No ha podido iniciarse mejor la Liga para los equipos gallegos. El triunfo de Deportivo eliminaba dudas históricas ante el Valladolid pero, sobre todo, confirmaba la solidez de un equipo que juega de carrerilla. Fue grato volver a contrastar la compenetración de los futbolistas, ver de nuevo a Víctor, a Tristán, a Makaay, a Manuel Pablo... Los grandes equipos se cimentan sobre grandes costumbres. El Dépor no gastó mucho dinero, probablemente porque tampoco lo tiene, pero invirtió con gran destreza. El Celta, con sus nuevas incorporaciones y sus viejos refuerzos, hizo lo mismo a domicilio en un campo que huele a Segunda. Jugó, goleó y evitó suspicacias. La llegada de Boban y Luccin y el retorno del otro Sergio convirtieron el arranque de la liga en un paseo vigués. Fernando Vázquez, desde su involuntario exilio interinsular, confirmó el buen inicio de Liga con un 0-3 rotundo, contundente, demoledor, ante uno de los equipos de Champions, creado precisamente sobre la base de su trabajo. La jornada Dicen que también debutaron en esta primera jornada grandes futbolistas como Zidane, Raúl, Figo, Saviola y otros. Yo, que tuve la suerte de presenciar en directo el Valencia-Real Madrid y el Sevilla-Barcelona, apenas pude ver a un tal Kluivert y me pude quedar con algunos detalles guardiolistas del andaluz Casquero. Me maravilló Vicente, un exterior izquierdo de largo recorrido, me sigue gustando Ayala y no admiro en exceso a ninguno de los nuevos fichajes del Barcelona para la defensa y el medio campo. Por lo demás, Alavés y Villarreal siguen queriendo caminar por las alturas y los recién ascendidos apenas han subido un peldaño desde Segunda. Esto no ha hecho más que empezar.