FÚTBOL
04 ago 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Ya lo había dicho Dadá Maravilla, campeón del mundo con Brasil en el 70: «Si mi estrella no brilla, yo mismo le paso el lustrador». Eso hizo el ex-delantero del Deportivo, Bebeto da Gama de Oliveira. El bahiano llevaba seis meses sin equipo y entrenándose por su cuenta en su casa de Rio de Janeiro. Pero el brasileño no aguantó más y pidió a su vecino Romario que le echase una mano para fichar por el Vasco da Gama. Y O Baixinho, que es todo corazón (paga parte de los salarios de sus compañeros), convenció al presidente de la entidad vascaína, Eurico Miranda, quien, por cierto, prometió no volver a fichar a Bebeto cuando este juró amor eterno por los colores del Flamengo después de prometer su regreso al club de la cruz de Malta. Ayer por la mañana, Bebeto fue presentado como flamante fichaje vascaíno. Era la segunda estrella del campeón brasileño. Sin embargo, el ex-delantero coruñés firmó hasta el final de año un contrato de riesgo, es decir, que sólo cobrará en función de los partidos que juegue. La función de Bebeto en el equipo estará más orientada hacia el vestuario que hacia el terreno de juego, en donde el bahiano formará en el centro del campo, en lugar de hacerlo en la punta de ataque. Bebeto tiene treinta y siete años y la última camiseta que vistió en Brasil fue la del Vitoria de Bahia. Su imagen quedó ligeramente deteriorada al haber militado en los dos clubes con mayor rivalidad de todo Brasil: el Vasco da Gama y el Flamengo. Ahora, Bebeto redujo ostensiblemente sus pretensiones económicas. A pesar de ello, el Fla desestimó su incorporación, lo que obligó al ariete a echar mano de su amistad con Romario (estrecha, desde el Mundial de 1994), delantero del Vasco. «Ya le hablé a Eurico de la importancia de tener a Bebeto en un equipo lleno de jóvenes. Él es inteligente y lo va a fichar», anunció el delantero vascaíno. Tras concretarse el pase de Bebeto al Vasco da Gama, el técnico Joel Santana contará con una delantera que sumaría setenta y dos años. Bebeto desea poner un broche digno a su brillante carrera deportiva. «Vine para llevar a Romario de vuelta a la selección», dijo en su presentación en sociedad ayer por la mañana. Precisamente hace aproximadamente un mes, Bebeto había manifestado que aceptaría un contrato de riesgo (incluído el banquillo de los suplentes), pero reconocía que nunca se había entrenado tanto en su vida. «Si hay un partido mañana, estoy listo para jugarlo», declaró.