Aplazada por la lluvia la semifinal entre Henman e Ivanisevic
06 jul 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Patrick Rafter, de 28 años, disputará mañana su segunda final consecutiva en Wimbledon. Su encuentro de la penúltima ronda contra el estadounidense Andre Agassi (31 años), segundo cabeza de serie, lo resolvió favorablemente por 2/6, 6/3, 3/6, 6/2, 8/6 en dos horas y cincuenta y nueve minutos. Su adversario saldrá del duelo que sostienen el inglés Tim Henman y el croata Goran Ivanisevic, partido que fue interrumpido por la lluvia cuando el marcador registraba el resultado de 5/7, 7/6 (6), 6/0, 2/1 a favor del británico. Estaba sirviendo Ivanisevic con 40/30. El encuentro continuará hoy, antes de la final femenina. Andre Agassi tuvo el triunfo en sus manos y lo lanzó por la borda. Tuvo 5/3 en el quinto set con servicio de su rival y, lo que es más grave, con 5/4 y saque a favor permitió que Rafter se le subiera a las barbas para forzar la igualada a 5. Fue un golpe moral del que no logró reponerse el jugador de Las Vegas. Terminado el partido, y en un gesto de malhumor y totalmente antideportivo, le lanzó un bola a la juez de línea que provocó el «aviso» al tenista en el juego décimo tercero por obscenidad audible («Que te j. tu madre»). Morrisey, juez de silla, no se había percatado de la frase y fue su asistenta quien denunció la infracción, algo que Agassi no perdonó y de ahí que mandara la bola contra la linier. Por lo demás, el duelo Rafter-Agassi respondió, en calidad, a lo que cabía esperar de dos estrellas con estilos de juego contrapuestos. La agresividad constante del australiano, con servicio y volea, frente a los restos implacables del americano. El espectáculo se mantuvo en todo momento. A Rafter le bastó un revés cruzado para sentenciar el partido en el décimo cuarto juego del quinto período. Hay un dato revelador del ataque mantenido por Patrick Rafter: logró 30 «aces» y conectó 47 voleas, de las que ganó 23. Por contra falló 22 veces con su derecha. El estadounidense contabilizó 24 «drives» y 24 reveses ganadores, que resultaron insuficientes para decantar el encuentro a su favor.