El infierno es cosa de dos

PEDRO J. BARREIROS A CORUÑA

DEPORTES

FÚTBOL

04 jul 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

El defensa vigués Jorge Otero pasó ayer reconocimiento médico con el Atlético de Madrid. Otero, de 32 años, llega como petición expresa del nuevo entrenador, Luis Aragonés. Lateral y técnico inician su tercera aventura juntos, pues ya coincidieron en el Valencia y el Betis. «Venir aquí es un reto importante y el hecho de poder pelear por devolver a este equipo a Primera es para estar satisfecho», destacó el ex-jugador del Celta. Jorge conoció a Luis durante el verano de 1995. La penúltima estrella del fútbol gallego había dejado Vigo después de una agria polémica con el Deportivo que todavía colea. El club coruñés lo acusó de incorporarse al Valencia incumpliendo un contrato en común. «Fui un pardillo y me metí en un jaleo sin ser consciente, hoy ya no me hubiera pasado», dijo. La vida deportiva de Otero ya no fue la misma. «Luis es el mejor entrenador que he tenido», asegura. Al lado del Sabio de Hortaleza, asumió un papel de gladiador alejado de su protagonismo celeste, aquél que lo llevó al Mundial de Estados Unidos. La luna de miel terminó en poco más de un año, pero Aragonés, ya en el Betis, lo volvió a llamar. Lo mismo que ahora. Según explica, en el club verdiblanco vivió su peor momento. «Fue después de una entrada a Savio; era la primera vez que lesionaba a alguien en doce años como profesional», recuerda. La confianza de Aragonés, sin embargo, ya no se la quitó nadie. «Con Luis aprendí que lo más importante en una plantilla es que todos se involucren», apunta. Aunque sea agarrándolos por la camiseta. Jorge se apresura a matizar: «Los jugadores a los que se relaciona con el Atlético dicen que están encantados de emprender esta aventura con él; por algo será».