El mes más difícil de Raúl

MARTIÑO SUÁREZ PONTEVEDRA

DEPORTES

FÚTBOL / PONTEVEDRA

23 jun 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Construir un equipo de fútbol es como hacer un puzzle: se toman las piezas, se les busca sitio y se colocan como es conveniente. El problema es que en los rompecabezas todas las piezas están en una caja, y en el deporte hay que ir cazándolas, casi a lazo, una por una. El entrenador del Pontevedra, Raúl González, vive el principio del verano con una mezcla de ilusión y desagrado: por una parte, hacer un equipo casi de la nada es algo que atrae a cualquier entrenador; por otra, «hay demasiados factores que se escapan de control». «Esta es una época que no me gusta mucho», admite González. «Uno domina situaciones de campo», continúa, «en la temporada sabes que cada siete días tienes que enfrentarte al rival de turno, y que hay que planificar el partido. En esta fase, muchas veces la situación se te va de las manos, porque depende de muchísimas circunstancias». Aún así, para el técnico granate, hacer un equipo casi de la nada -«la situación lo exigía»- es un reto interesante, «siempre atrae hacerlo a tu imagen». Responsabilidad absoluta Raúl González explica las cosas con claridad y con energía, fijando con puntales cada una de sus afirmaciones, y moviéndose entre la primera y la tercera persona con naturalidad. «Raúl está llevando el peso total en lo que le corresponde», explica. Ha dado al club una lista de jugadores a contratar, pero en los casos en los que el primer paso lo da el jugador o su representante, González tiene también la última palabra. El entrenador se echa, de esta forma, todo el peso a sus espaldas: «En ningún caso se fichará a un jugador que no cuente con mi visto bueno», garantiza. El técnico granate no niega que el equipo esté intentando la contratación de un jugador con calidad y kilómetros en la categoría, como puede ser el caso del delantero Melo, que está muy cerca de fichar por el cuadro granate. «Cuando buscas jugadores consagrados de la categoría o incluso alguno de una superior, se resisten más», admite. La plantilla no quedaría cerrada con la llegada de otro jugador más: «Nos falta bastante, quedan uno o dos hombres para atrás, dos o tres en el centro, uno como mínimo para arriba, incluso un portero». La cosa no va para largo: «Esto tiene que precipitarse en cuestión de una semana».