El Celta certifica en La Romareda su quinta presencia en la Copa de la Uefa Se acabó. Nueve meses de Liga con altibajos pronunciados llegaron ayer a su fin con una nueva, la cuarta consecutiva, clasificación para disputar el año próximo la Copa de la Uefa. El Celta no se vio obligado a dirigir su mirada hacia Riazor y obtuvo la clasificación por méritos propios. Sin embargo, siempre quedará la duda sobre lo que haría el Celta si necesitase una victoria. Curiosamente, antes del partido, los jugadores de ambos equipos departieron tranquilamente sobre el césped de la Romareda. Los suspicaces tuvieron tema de conversación antes de que empezara el encuentro.
18 jun 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Víctor Fernández había anunciado un infierno en las gradas del campo zaragozano y no hubo que esperar mucho tiempo para comprobar que no fanfarroneaba. Cada aficionado local, con una radio incorporada, recibió con un aplauso atronador a su equipo con el fin de insuflarle el ánimo suficiente para evitar cualquier peligro de descenso. «Ahora no nos podeis fallar, echadles cojones», era el mensaje de la afición a su equipo. Víctor Fernández premió las buenas actuaciones que viene ofreciendo Jesuli y le incluyó en el once inicial en detrimento de Karpin. Ambos equipos comenzaron muy presionados por el clamor de las gradas. Lo notó más el Zaragoza, que se mostraba muy nervioso en los primeros compases. El Celta, mucho mejor asentado, se dedicó a esperar en el medio del campo, con un Giovanella muy activo, y a lanzar contras. Jayo, en los ataques maños, se situaba justo delante de Berizzo y Djorovic, anulando a Esnaider. Delante, las combinaciones entre Jesuli y Mostovoi aportaron al Celta mucha más mordiente que su rival. En el minuto 15, llegó la expulsión de Esnaider por propinar un codazo a Jayo. La grada casi se lo come. Esta circunstancia dio todavía más presencia al conjunto céltico en el centro del campo. Sin embargo, la ocasión más clara llegó tras un balón suelto en el área céltica que Pablo intenta rematar de tacón, atajándolo Cavallero. La réplica llegó un minuto después en un balón al que no pudo llegar Djorovic cuando estaba dentro del área rival. En el minuto 32, la oportunidad fue para el Zaragoza mediante un cabezazo de José Ignacio que detiene Cavallero. Dos minutos después, Pérez Burrull no se atreve a pitar como penalti una caída dentro del área de Jesuli. Fruto del lanzamiento de esa falta, Edú desperdició una clara ocasión de gol al lanzar muy alto desde una buena posición. El público celebra el gol del Mallorca sobre el Oviedo y maldice al Osasuna por su tanto ante la Real Sociedad. El partido se vive a través de la radio. El segundo tiempo comenzó con un gran lanzamiento de Acuña que sale lamiendo el poste con el consiguiente grito del público. Pero en el minuto 51, el Celta consigue el primer gol. Una galopada de Edú sirve para dejar en bandeja un balón que Catanha sólo tiene que empujar al fondo de la red. Se acabaron las suspicacias. Un disparo de Jesuli al palo acabó con la paciencia de una gran parte del público que comenzó a recriminar a su equipo. Y es que en el campo sólo había un equipo que ayer vestía de rojo. La radio volvió a dar alegrías a los zaragozanos al anunciar un nuevo gol del Mallorca que condenaba al Oviedo. Al mismo tiempo, Jamelli se aprovecha de un balón muerto en el área y bate por bajo a Cavallero. Víctor Fernández aprovecha el saque desde el centro del campo para substituir a un cansado Edú por Karpin. Con el anhelado empate en el marcador, ambos equipos se tranquilizaron como dando por buena la lucha. La presión había disminuido considerablemente en las gradas y los jugadores maños lo agradecieron. Con la vista de todos puesta en el reloj llegó el final.