Cúper que estás en la tierra

J.M.F. / M.F A CORUÑA

DEPORTES

EL ROSTRO IMPENETRABLE

22 may 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Le hubiera gustado ser John Wayne o Gary Cooper, pero en su Chabas natal, o jugabas al fútbol o los sueños finalizaban donde empieza la cruda la realidad. Y Héctor Cúper (Chabas, 1955) se decidió por lo primero. Ahora peina canas y luce un rostro cinematográfico, rudo, incapaz de desprender algo que no sea trabajo. Sus coetáneos en los campos argentinos lo describen como un perfeccionista, un defensa central duro y aceptable. En el Ferrocarril Oeste de Griguol ganó dos títulos (1982 y 1984), pero ha sido como entrenador donde se ha forjado su particular leyenda. Emprendió la aventura europea en el verano de 1997. El Mallorca vio en Cúper ?entonces técnico del Lanús? la enésima «tercera vía» argentina, la discreta alternativa a las alharacas de Menotti y Bilardo. Transformó un equipo mediocre en bueno, jugó y perdió la final de la Copa del Rey, ganó dos Supercopas, perdió la Recopa y emprendió rumbo a Valencia. Mañana disputará su tercera final europea consecutiva ?segunda de Liga de Campeones?, pero en Mestalla no es suficiente. Un sector de la afición lo define como un técnico de «perfil bajo», un trabajador sin fantasía y él, que defiende que «lo mejor es jugar bien cada domingo para ganar cada domingo», se ha cansado. El Inter y el Barcelona suspiran por Cúper. Antes tiene que resolver una cuenta pendiente.