El Madrid choca contra un muro

JERÓNIMO SÁNCHEZ MÚNICH

DEPORTES

MICHAEL DALBER

El Bayern, más práctico, jugará la final de la «Champions» contra el Valencia La ilusión madridista por la novena se disipó en el horno del estadio Olímpico de Múnich. Así, el rival del Valencia en el histórico San Siro será el verdugo del Real Madrid, un Bayern que no exhibió un gran juego, pero dio una lección práctica y se impuso por 2-1. En una noche desafortunada, el Madrid dejó en Alemania algo más que un partido: se le escapó media temporada y ahora se aferra a la Liga, aunque con la moral tocada.

10 may 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

No cabe hablar de justicia. Las virtudes del Bayern: aprovechar sus ocasiones en la primera parte y mantener el orden defensivo en la segunda. Una fotocopia del partido de ida: presión y lucha, defensa y contragolpe, orden, sencillez y pragmatismo. Si los alemanes tenían que dar un patadón, lo daban; y si tenían que hacer una falta, la hacían. La entrega del Madrid fue encomiable, pero a estas alturas de competición hacen falta más argumentos, sobre todo cuando escasean las fuerzas y se repiten errores, como los dos tantos encajados a balón parado. En ataque, tensión, pero nula eficacia e impotencia. El centro del campo madridista más que controlar, empujó el balón. Salvo el gol, Figo no hizo nada positivo; dejó la banda para Míchel y él se perdió en el centro. Raúl y Guti eran poca fuerza para derribar a los panzers alemanes. Un partido de tanta trascendencia, el más importante para el equipo blanco en lo que va de temporada, no es para salir dormidos al horno del Olímpico, sino más despiertos, tensos, como lo hicieron los bávaros. A partir del gol local, el Madrid despertó. No jugó bien, pero dominó y controló el ritmo, aunque con más voluntad que ideas. Así, Figo transformó la primera ocasión al rematar un pase de Raúl tras un control perfecto. La solidez alemana tembló cuando el árbitro pudo haber pitado un posible penalti sobre Guti o cuando Scholl lanzó un codazo a Michel Salgado. A partir de ahí, el Madrid se perdió, el Bayern se reencontró y Jeremies, en una falta ensayada, marcó. El segundo tiempo fue una fotocopia del partido del Bernabéu. El equipo español encerró a su rival, pero no aprovechó sus escasas ocasiones. El único cambio en la perfecta copia de hace una semana es que el Bayern contragolpeó, salió de la cueva y gozó de tres clarísimas ooportunidades. Del Bosque probó con toda su artillería, pero el dominio no se transformó en ocasiones. Un Madrid voluntarioso e impotente ante un rival que se sdabía la lección desde que visitó el Santiago Bernabéu.