FÚTBOL / CELTA El Celta goleó al Real Madrid y pudo haberle humillado, pero en definitiva logró una victoria más fácil de lo esperado ante el líder. Es lícito que tras este resultado la Liga cobre algo de vida, pues el Deportivo puede ponerse hoy a seis puntos de los blancos. Más lícito resulta todavía que el Celta sueñe con alcanzar la Champions League, pues si el Mallorca pierde hoy en Pamplona, los vigueses se situarán a cinco puntos de los isleños y la semana que viene ambos se miden en un duelo directo.
06 may 2001 . Actualizado a las 07:00 h.El Celta saltó ayer a Balaídos con la cabeza en su sitio. El mejor equipo de la segunda vuelta estaba dispuesto a demostrar que no lo es por casualidad ante el líder de la Liga. Y para no dejar lugar a dudas, asumió el mando un futbolista que de haber jugado en un grande habría optado al Balón de Oro, el zar Mostovoi. Es uno de los mejores pasadores del mundo con el pie, pero a los ocho minutos usó la cabeza para algo que para pensar: Envió un pase medido a Juanfran, que se internó en medio de la defensa madridista para lanzar el zurdazo que situó al Celta por delante en el marcador. Una de las dos únicas oportunidades de que disfrutó el Madrid en toda la primera mitad llegó en una internada de Míchel Salgado que perdió en su mano a mano con Cavallero en un disparo poco intencionado. Con igualdad numérica en el campo, el Celta supo leer perfectamente el partido y buscó el segundo tanto. Fernández Marín no vio una mano de Iván Campo en el área madridista, pero no perdonó la expulsión a Roberto Carlos al enseñarle dos amarillas prácticamente consecutivas: la primera por protestar y la segunda en una acción posteriormente al trabar con falta a Catanha, cuando este se dirigía en solitario perpendicular a la portería de Casillas. En ese golpe franco llegó el primer tanto de falta directa del Celta de toda la Liga. El autor, Gustavo López. Quedaban sesenta y cinco minutos de partido y una remontada obligaría al Real Madrid a un esfuerzo supremo. La cabeza de la Liga podía sufrir un tímido riesgo con esta derrota, pero si antes de comenzar el encuentro ya había dudas sobre si la cabeza del Madrid estaría en Munich, en esos momentos no había duda. Tímida reacción Un toro herido nunca es de fiar y el conjunto de Del Bosque pudo reintegrarse en el encuentro si un soberbio cabezazo de Raúl antes del descanso no es atajado por Cavallero. Los celestes salieron volcados en la segunda mitad, pero se les olvidó marcar. Renunciaron a humillar al todavía campeón de Europa cuando el partido dio un giro inesperado con la expulsión de Giovanella que renivelaba numéricamente la confrontación. El Madrid sólo creó peligro cuando Raúl cogía el balón.