El cuadro vigués puede resucitar el campeonato como sucedió el pasado año Otro año con la Liga dando sus últimos coletazos, y una vez más el Celta se ha convertido en uno de los animadores de la competición. Primero, por haber ganado al Deportivo; luego por apagar la esperanza de un nuevo Barça; y ahora por poder colocar al Real Madrid en problemas para lograr el título que parece tener más a su alcance. Si el Deportivo hubiese ganado en Vigo la temporada pasada, nadie hubiese creído en un final emocionante de la Liga.
04 may 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Esta vez sucede lo mismo. Si el Madrid sale de Balaídos con un triunfo, a pocos, quizás a Irureta aún, se les ocurrirá pensar que el conjunto blanco no va ser campeón. Ahora bien, una derrota a unos días del compromiso europeo de Münich, significaría que la zozobra podría adueñarse del ambiente merengue. Dos traspiés seguidos generan tensión hasta en un equipo tan sólido como parece este. A Víctor Fernández le hubiese gustado que el Real Madrid no reservase a nadie en esta jornada. La razón de este deseo se basa en que los que no van a jugar no están en su mejor momento tras el esfuerzo del pasado martes. Del Bosque tampoco ha perdido la cabeza ante la posibilidad de no repetir en la final de la Champions, por eso aún dando descanso a Helguera, Makelele, McManaman y Karanka, mantendrá a la columna vertebral del equipo intacta con Hierro, Raúl y Figo. El doble pivote blanco estará formado por un ex-céltico, Celades, y un ex-deportivista, Flavio, ambos con poca continuidad y muchas ganas de ganarse un puesto. La línea de creación introducirá la novedad de Savio, y queda sólo la duda de si Solari o Guti saldrán en la formación. En los célticos la baja de Berizzo soluciona el puzzle de quién se queda fuera, y el conjunto titular parece cantado. Al esquema celeste le suena mucho el del rival, de modo que es un partido sin secretos de ningún tipo. Entre estos dos equipos no hay bazas escondidas y si un escollo a salvar. A diferencia del Celta con Catanha, los madrileños no tienen un punta definido con la ausencia de Morientes. Quién crea que con eso los blancos son menos peligrosos se equivocaría, siempre y cuando el rival no juegue a lo Bayern de Münich. A los celestes lo de defender no les va, así que se advierte un partido abierto. Las visitas del Real Madrid a Balaídos en los últimos años han sido sinónimo de gran fiesta «jolgorrio», por eso Balaídos rozará el lleno. Aquellos tiempos eran de Lorenzo Sanz y la inestabilidad presidía la cúpula merengue. La Liga era un torneo menor y los devaneos de grandeza sólo se los llevaba Europa. Ahora el club ha cambiado y la apuesta es más ambiciosa. Al Celta poco le importa todo esto. Los vigueses son el mejor de la segunda vuelta y si hubiese un campeón del torneo Clausura, como en Argentina, serían los candidatos al título. A falta de esto han pasado de ser un conjunto con miedo al descenso a creer en la Uefa y quién sabe si aún en la Champions. Hoy tienen ante sí el juicio más importante de este ejercicio y su alegato final puede convencer hasta a los incrédulos.