Tablas y aburrimiento

La Voz

DEPORTES

XOÁN CARLOS GIL

FÚTBOL / PREFERENTE SUR

29 abr 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

MARTIÑO SUÁREZ PONTEVEDRA El Pontevedra B regaló un punto al Salvaterra en un partido en el que el equipo visitante no llegó ni una sola vez a la baliza rival, y que tuvo que empatar en el rechace de una falta. El filial granate no supo aprovechar los refuerzos que le prestó el primer equipo. La jornada propició, más que la emoción, la charla animada en una grada de Pasarón superpoblada de entrenadores. Hasta el árbitro, habitual blanco de insultos en los partidos de fútbol, pasó desapercibido ayer. El préstamo por parte del primer equipo granate de Curty y Óscar Río revolucionó al filial, insólitamente seguro en defensa, y dominador por completo del juego. Sin embargo, ésto no significó que la afición pontevedresa saltase del asiento en cada ataque de su equipo, ni mucho menos. Los locales aprovecharon una ocasión de las cuatro, no más, que generaron en el encuentro. Álex, sin marcaje en el área, remató con puntería un centro desde la izquierda de Breogán, situando a su equipo, con justicia, por encima en el marcador. Si lo del Pontevedra B fue rentabilidad, a lo del Salvaterra hay que llamarle fortuna. A cinco minutos para el final, tras el saque de una falta al borde del área, el balón rebotó en la barrera y Alonso conectó un zapatazo al que Moncho, otro jugador que este año actuó en Segunda B, no pudo contestar. Era el primer tiro a puerta del Salvaterra.