El Celta pesca un punto en aguas revueltas

JUAN VILLAR Enviado especial BARCELONA.

DEPORTES

TONI GARRIGA

CELTA Un punto que sabe a oro, que sirve para que el Celta se mantenga en la sexta plaza que da derecho a jugar la Copa de la Uefa. El nuevo Barcelona de Rexach lo hizo todo para agradar, pero le faltó ganar, y parte de la culpa la tuvo el meta Cavallero, que desbarató numerosas ocasiones azulgranas. El Celta visitaba el Camp Nou con la clara intención de pescar en río revuelto y eligió el anzuelo adecuado, pues a los tres minutos ya consiguió premio.

29 abr 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Dos días de entrenamiento es muy poco tiempo para que los azulgranas memoricen los movimientos necesarios para desarrollar el nuevo sistema. Con un pececillo en el canastillo, lo ideal hubiese sido volver a lanzar el anzuelo ante las aguas cada vez más turbulentas del Camp Nou. Inexplicablemente, con viento a favor, los celestes replegaron velas y se conformaron con mantener el inestable premio que había logrado. El enorme potencial ofensivo que Rexach había dispuesto tardó bastante tiempo en hacer su efecto. ~De hecho, Cavallero no tuvo que intervenir hasta después del gol que resucitó la sangre azulgrana. Fue el golpe de efecto que necesitaba el Barça para hacerse con el mando del encuentro. Era necesario un cambio en la actitud del Celta para no regresar con un baño de Barcelona. Los celestes perdían el balón demasiado rápido, y recuperarlo costaba demasiado. La única referencia ofensiva con criterio era la de Gustavo López, que se convirtió en una pesadilla para Puyol y lanzó peligrosos centros hacia Catanha. Pero el cuero le llegó al argentino en muy pocas ocasiones. El hispano-brasileño casi pasó desapercibido hasta bien entrada la segunda mitad. Conforme se acercaba el final, el partido se abrió, aunque las llegadas de mayor peligro se producían en el área celeste. Sólo un punto de mira mal afinado en los delanteros azulgranas evitó que el equipo dirigido por Carles Rexach se embolsase los tres puntos.