DEPORTIVO En pocas ocasiones se vio algo tan extraordinario en el mundo del fútbol. El deportivista Chacho fue expulsado por una fea entrada al jugador local Fábregas y los aficionados catalanes de Sarriá, en vez de increpar al coruñés por su acción, protestaron la tarjeta roja mostrada por el colegiado vasco Gojenuri. Era marzo de 1944. El Deportivo acabaría perdiendo por un más que humillante 7-0, pero aquel partido es el origen del buen rollo entre coruñeses y periquitos. Hay clubes que no se pueden ver ni en pintura, y otros en cambio se tienen en gran estima. Esta tarde en Riazor habrá un ejemplo de lo segundo.
28 abr 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Deportivo y Espanyol comparten algo más que los colores de una camiseta. «Me alegro de que el Deportivo gane la Liga», comentaba Paco Flores el pasado 19 de mayo después de perder por 2-0 y ver cómo una avalancha humana cubría el césped coruñés. Flores y los suyos tenían orden expresa de las peñas espanyolistas de facilitar el triunfo gallego, y evitar que el Barcelona diese la sorpresa. Y el odio a los culés aumentaba el afecto con los deportivistas. Cada vez que el Espanyol visita Riazor, lo hace con un título debajo del brazo. Después de la Liga, el equipo de Montjuic dejó en agosto la Supercopa en las vitrinas de la plaza de Pontevedra. Y otra vez con buena sintonía, con buenos modos. Después de ver como se alejaba el trofeo de los «campeones de campeones», Flores obvió el arbitraje de turno, los fueras de juego injustos, y abrió la boca para decir «hemos caído ante un equipo excelente, que este año va a dar mucha guerra en la Liga y en la Champions». ¿Qué coruñés se atreve a silbar a Paco Flores? La última derrota Nadie, porque además de su exquisita corrección con el rival coruñés, Flores nunca se ha llevado los tres puntos de Riazor. Camacho fue el último entrenador periquito que puso el «2» en la quiniela en el escenario coruñés (1995). Pero después del 0-1, alabó el juego del Dépor.