Derbi sangriento en Sevilla

AGENCIAS SEVILLA

DEPORTES

EDUARDO ABAD

FÚTBOL

22 abr 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

La pasión andaluza se prolongó más allá de la Semana Santa. El derbi entre el Sevilla y el Betis, un duelo que ambas aficiones se toman como una auténtica cruzada, fue una sucesión de incidentes. Antes y durante el partido, que se inició a las doce de la mañana, el estadio Sánchez Pizjuán fue territorio comanche. La locura llegó a las gradas en el minuto 31 del encuentro. Marcó Tevenet para los locales el primer tanto del partido y el Sánchez Pizjuán explotó de alegría. Los aficionados radicales del conjunto local, ubicados en la grada Gol Norte, lo celebraron con una avalancha que hizo ceder la valla protectora. Varios espectadores cayeron desde una altura de dos metros al suelo. No pudieron ver el final del partido. Rápidamente, agentes de la policía nacional acotaron la zona y miembros de la Cruz Roja y Protección Civil empezaron a atender a los aficionados afectados. Dieciséis, al hospital El club sevillista cifra en 52 el número total de heridos por la rotura de la valla, según informó el vicepresidente de asuntos sociales del equipo hispalense, José Castro. Menos de la mitad de ellos, 22, necesitaron asistencia hospitalaria, pues el resto sólo presentaba lesiones de escasa importancia, como cortes, algunas contusiones, magulladuras y mareos, según informó a pie de campo un portavoz de la Cruz Roja. El parte médico de los que ingresaron en centros hospitalarios hacía referencia a traumatismos como luxación en dedos de un pie, fracturas de radio y costal, de fémur, de tobillo y de húmero. Las edades de los ingresados oscilan -muchos de ellos dados de alta al mediodía- entre los 17 años, el más joven, y los 37 del más veterano. Sanción El vicepresidente sevillista José Castro eximió al Sevilla de toda responsabilidad en el incidente. «La valla estaba perfectamente sujeta y no se ha desprendido, sino que cuando una masa de gente se va hacia las vallas, lo que hace es doblarla». El vicepresidente expresó sus esperanzas de que el club no reciba ningún tipo de sanción por este suceso. Esfuerzos en balde El mismo deseo lanzó el presidente de la entidad sevillista, Roberto Alés. «Estoy tranquilo por el resultado, pero preocupado por los heridos», dijo también el mandatario al concluir el encuentro con empate (1-1). Alés lamentó «profundamente» que no sirviesen de nada los esfuerzos realizados por las directivas de los dos equipos para vivir un derbi tranquilo: «Los clubes hemos trabajado para que reinase la tranquilidad, pero es evidente que nuestros ruegos han caído en saco roto».