FÚTBOL
20 abr 2001 . Actualizado a las 07:00 h.El Barcelona apura una de sus temporadas más aciagas. Su segunda eliminación europea del año (en la Liga de Campeones y en la Copa de la Uefa) pone de manifiesto el fracaso del primer proyecto de la era Gaspart. El presidente, elegido a finales del pasado julio después de 22 años como vicepresidente de Josep Lluís Núñez, se enfrenta a la mayor crisis de su efímero mandato. Con el entrenador en la picota, los rumores de venta de numerosos jugadores, los enfrentamientos entre los diferentes sectores de la directiva y una masa social que, al término del choque en Liverpool, ya pidió el regreso de Johan Cruyff, el fin de campaña del equipo culé se presenta repleto de sobresaltos. Joan Gaspart se apresuró ayer a ilusionar a una afición que deberá conformarse con luchar por un solo título, la Copa del Rey. «Asumimos que estamos tristes, pero no desesperados, porque no lo estamos», manifestó Gaspart. El dirigente azulgrana, que acudió a la presentación del libro Toda la verdad del caso Figo, insistió en que el equipo seguirá peleando «por culminar una campaña digna», tras lo que apuntó un horizonte de fichajes que permitan soñar con una próxima temporada «con más alegrías que ésta». Acompañado por el portavoz de la junta directiva, Gabriel Masfurrol, quien indicó sentirse muy desilusionado y ansioso de que la temporada termine cuanto antes, el presidente, aprovechó para ratificar una vez más a Serra Ferrer. «Hay que esperar a que acabe la temporada», señaló, aunque consideró que los futbolistas «están en deuda con la afición». El propio entrenador, que afronta el partido de mañana ante Osasuna como una reválida, secundó a su dirigente. Al tiempo que aseguró que «la grandeza del Barcelona puede asimilar la derrota», volvió a colocar en el disparadero a sus futbolistas. «La derrota se debió a una acción tremendamente ingenua de Kluivert; cada uno tiene que analizar la parte de responsabilidad que le corresponda y afrontarlo con dignidad», afirmó.